domingo, 20 de agosto de 2017

Venciendo fobias

TRATAMIENTO EMPLEADO PARA VENCER LA FOBIA

Tengo la suerte de entender “el problema de una persona con fobia.” Al principio, durante años pasó desapercibido “incomprendido” pero tras las mismas reacciones repetidas en diferentes personas soy capaz de darme cuenta de todo.

Las fobias no desaparecen con una varita mágica y  combinado explosivo de medicación que los expertos en la materia recetan porque los pacientes dicen “mejorar”. Es como untar de aceite algo que necesita ser aceite, me explico no hay mejor medicina que la que uno mismo se da a través de saber lo que realmente necesita.

Volviendo a mi propia experiencia diré que las fobias se vencen, es posible. El mejor tratamiento es el amor. Cuando la persona fóbica es amada y entendida confía en ese guía.

He debido ser dura, veréis que no dije “ te comprendo y consuelo” así no hubiera solucionado el problema. Lo habría empeorado y convertido en un aprendizaje negativo de la persona para no vencer sus miedos. Recompensando su debilidad y favoreciendo que no salga de su zona donde se siente segura, aunque no feliz.

No queriendo más que compartir de lo que ha funcionado, diré cómo ha funcionado y qué tratamiento he aplicado( cambio de conducta) para resolver la fobia presentada.

Fobia al agua del mar :

Tratamiento empleado: exposición gradual y progresiva al agua, durante pequeños segundos, minutos y ratos durante periodos de intervalo de 7 días, durante dos meses habiendo obtenido que la pequeña de tres años me lleve ella al agua y quiera permanecer dentro de ella en mi compañía por espacio de más de media hora.

El primer día de playa no la expuse al agua, ni lo siguientes. Mirar el agua desde lejos le hacia pensar en que “quería regresar a casa”. Aunque sí jugaba a bañar a su muñeca que siempre la acompañaba a la playa en un cubo. Cuando se hubo acostumbrado a estar allí, observando a los demás bañarse durante semanas, la metí, lloraba y gritaba pero la metí unos segundos. A la primera que expuse fue a su muñeca, lanzándola al agua, ella tuvo que acercarse a la orilla a salvarla de que se la llevara el agua. Fui exponiéndola al agua en breves baños, a veces de espaldas al mar, para que no viera lo que le daba “miedo” Actué con normalidad, sujetándola de la mano y saliendo tranquilamente del mar cuando el agua le llegaba a las rodillas. Nada de sobre protección, no había nada que temer aunque ella creyera que sí, la entendía pero no la protegí de un peligro imaginario.

Fui sorprendiéndome de los cambios positivos. Observé la forma de cambiar de actitud, ya hubiera olas y mala mar. Ella accedía a ir al agua. Aunque temblara, se aferrara a mi cuello o en algunas ocasiones hasta llegara a vomitar. La exposición la hice de pequeños minutos, primero en la orilla y más tarde donde cubría.

Han pasado dos meses y es capaz de ir ella sola a buscar juguetes, mojarlos y volver al sitio para traer otro. Sigue sintiendo cierto miedo pero controlado. El último día, su muñeca se quedó en casa, ya no era necesaria su presencia en la playa. Fue la prueba de que "ya no temía ir a la playa"

La niña adora el agua, le gusta tanto que no quería salir de ella y se lo estaba perdiendo...

A partir de septiembre la apuntaré a cursos de natación, para que siga avanzando.

Siguiente miedo vencido. Fobia a las gotas en los ojos.

Hace unos días tuvimos que ir al médico. Tras un examen previo, donde no se dejó tocar, el doctor decidió usar un líquido amarillo y una lámpara de luz azul para ver si tenía conjuntivitis.

Tuve que sujetarla de pies y brazos. Vinieron tres enfermeros y dos médicos. Nos recetaron un colirio.

El primer día tuve que sujetarla, entre gritos y pataleos, le lavé con suero y le puse colirio. Seguí constante, convenciéndola de que no pasaba nada. Poco a poco, fue cambiando y hoy es ella la que se levanta para pedirme que le ponga una gota en cada cojo, se tumba en la cama y cierra fuertemente los ojos, desde arriba le llega una gota a cada uno, no se restriega y pide su recompensa “una chuche”

Cada vez que ella “tiene una fobia” la ayudo a vencerla. La enfrentamos poco a poco. Entiendo su miedo exagerado, sus cambios físicos ( palpitaciones, sudores, temblores, defensa) pero no me dejo vencer por ello. Si siente que no pasa nada una y otra vez, llega a convencerse de que “la exposición al miedo” no la daña. Así se vence una fobia, enfrentándola gradualmente.

Es fácil hacerlo cuando son pequeños. Nosotros somos su influencia y su guía. Con mayores también funciona. Hay que hacer exactamente lo mismo, obligarles a enfrentarse a los que evitan o temen, ya sea personas, medicinas, visitas etc.

Se puede obligar sin “refuerzos negativos” o sea castigo, que no haga las cosas por un temor mayor al que deseamos que enfrente, sino siempre estará presente “el miedo”. Lo que realmente funciona es el “refuerzo positivo” o recompensas pequeñas a sus avances.

Ejemplo:


Si vas y te sometes a lo que temes conseguirás algo que deseas. La recompensa debe ser tan pequeña como su esfuerzo. Para seguir motivándolos a avanzar. Espero que un día, este aprendizaje le valga para aplicarse ella misma su forma de enfrentar los miedos.

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