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Hoy me dio por jugar a capturar mi propia imagen. Primero lo intenté con la webcam fue un desastre no conseguí abrirlas. Esta soy yo tras muchas luchas terrenales a mis 36 años pasados con los presentes y futuros 37 en este mismo año.
Luego llegó mi baby y su cachondeo. A duras penas conseguí mantener el estilo sin llegar a enfurecerme. Es mi fótógrafo amateur, un pequeño de 8 años no quería perder el tiempo con su pesada madre.
ejejejejeje...
¿El objetivo? Mirarme, verme e intentar analizar la imagen que proyecto al exterior. Dura, tierna, altiva, impositiva, seductora...
¿Todas esas personalidades dentro de una sola? ¿Cómo somos cuando nos creemos lo que reflejamos?
Gran dilema.
No me veo ni la mitad de guapa de lo que me siento. ¿Vanidad, exceso de orgullo? Siempre la imagen del espejo distorsiona la imagen personal que tenemos de nostros mismos y nuestra valia.
Yo observo las fotos, todos son defectos, salvo los ojos. Esos nunca me engañan, siempre que miro dentro de ellos me acuerdo de que soy yo. El pelo, la forma, esa me comienza a abandonar, sé que por muy mal que me vea los años juegan a las cartas y mañana todavía estaré peor.
El tiempo que pasa lo único que marcará serán las arrugas, las manchas, los descolgamentos, pero los ojos siempre se mantedrán en el brillo de la fuerza del alma.
Fiera, pantera, corderito manso, orgullosa, altiva, dominante, cariñosa, dulce todo eso se fusionan en mis ojos. Siempre me encuentro en el rastro de los años, en cada temporada que pasó mi piel cambió siempre para peor, pero mis ojos siempre permanecieron como dos luces dominantes en un cielo claro.
Y hoy pues me rindo homenaje, hablo de mi imagen de lo que escondo, de lo que busco cuando miro, cuando analizo este mundo loco que me descoloca y desconcierta por momentos.
Y en esa dura lucha de la vida, siento mi seguridad como el plomo , esa que tanto desconcierta a todo el mundo, porque parezco la sabia sin méritos.
Sé que alguna vez soy cabra loca, que es capaz de cometer locuras, de tirarse a través de una ladera de la montaña, de subirse en todas las atracciones de la feria sin pestañear ni arrependirse luego, porque soy consciente de que lo voy a soportar, pero la mayoría de las veces soy como la abuela del libro gordo de petete, que no toma decisiones a la ligera, que analiza todo con sumo cuidado y que acepta continuamente perder si sus valores íntegros como persona están comprometidos.
Y todas esas imágenes vi hoy al mirar de nuevo lo que soy, lo que represento. Un ser difuso en un mar de seres que buscan destacar, que buscan escalar, poseer, escalar sin escaleras a la vista.
¿Y que busco yo? Pensar, reflexionar, analizar, ver y seguir mirando para poder escribir sobre las sensaciones que me hiceron seguir pensando.
Luego llegó mi baby y su cachondeo. A duras penas conseguí mantener el estilo sin llegar a enfurecerme. Es mi fótógrafo amateur, un pequeño de 8 años no quería perder el tiempo con su pesada madre.
ejejejejeje...
¿El objetivo? Mirarme, verme e intentar analizar la imagen que proyecto al exterior. Dura, tierna, altiva, impositiva, seductora...
¿Todas esas personalidades dentro de una sola? ¿Cómo somos cuando nos creemos lo que reflejamos?
Gran dilema.
No me veo ni la mitad de guapa de lo que me siento. ¿Vanidad, exceso de orgullo? Siempre la imagen del espejo distorsiona la imagen personal que tenemos de nostros mismos y nuestra valia.
Yo observo las fotos, todos son defectos, salvo los ojos. Esos nunca me engañan, siempre que miro dentro de ellos me acuerdo de que soy yo. El pelo, la forma, esa me comienza a abandonar, sé que por muy mal que me vea los años juegan a las cartas y mañana todavía estaré peor.
El tiempo que pasa lo único que marcará serán las arrugas, las manchas, los descolgamentos, pero los ojos siempre se mantedrán en el brillo de la fuerza del alma.
Fiera, pantera, corderito manso, orgullosa, altiva, dominante, cariñosa, dulce todo eso se fusionan en mis ojos. Siempre me encuentro en el rastro de los años, en cada temporada que pasó mi piel cambió siempre para peor, pero mis ojos siempre permanecieron como dos luces dominantes en un cielo claro.
Y hoy pues me rindo homenaje, hablo de mi imagen de lo que escondo, de lo que busco cuando miro, cuando analizo este mundo loco que me descoloca y desconcierta por momentos.
Y en esa dura lucha de la vida, siento mi seguridad como el plomo , esa que tanto desconcierta a todo el mundo, porque parezco la sabia sin méritos.
Sé que alguna vez soy cabra loca, que es capaz de cometer locuras, de tirarse a través de una ladera de la montaña, de subirse en todas las atracciones de la feria sin pestañear ni arrependirse luego, porque soy consciente de que lo voy a soportar, pero la mayoría de las veces soy como la abuela del libro gordo de petete, que no toma decisiones a la ligera, que analiza todo con sumo cuidado y que acepta continuamente perder si sus valores íntegros como persona están comprometidos.
Y todas esas imágenes vi hoy al mirar de nuevo lo que soy, lo que represento. Un ser difuso en un mar de seres que buscan destacar, que buscan escalar, poseer, escalar sin escaleras a la vista.
¿Y que busco yo? Pensar, reflexionar, analizar, ver y seguir mirando para poder escribir sobre las sensaciones que me hiceron seguir pensando.
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