
Simplemente es la peor película surrealista que se pueda vivir.
Pasas de ser ama de casa a ser mujer trabajadora y si encima no cuentas con apoyo familiar suficiente y tus hijos aún dependen de atenciones lo tienes francamente difícil.
Primero convencer para que de ten empleo después de estar años sin actividad laboral, luego apañartelas para que las horas que trabajas tus hijos estén atendidos. Al principio te da por confiar en la familia o los amigos, pronto se cansan y comienzan a defraudarte y olvidarse de que los necesitas.
Se sale a flote. Pero hay que buscar un equilibrio grandísimo para conseguirlo Ahora estoy tambaleándome para obtener esa balanza.
Debería existir un apoyo institucional para aquellas familias en las que la mujer pasa de ser sirvienta de una familia a ser una trabajadora con cargas familiares. Algún apoyo o facilitación de las labores de atención a la familia, sobretodo cuando los hijos son pequeños. Pero desgraciadamente no existe.
Suelen ser los padres pilares fundamentales del equilibrio de la mujer que tiene que sobrevivir con cargas familiares. Si éstos se desentienden o pasan de prestar ayuda, la mujer lo tiene muchísimo más difícil porque debe preocuparse de muchas cosas a la vez; familia, casa, hijos.
Por eso jamás deberíamos renunciar a nuestros derechos de ser trabajadoras. Tras un divorcio o separación ese sacrificio que se hizo pesa de corazón y además de vivir una estrechez económica se debe aprender a hacer a los hijos seres independientes, responsables y restarles un poco su niñez feliz para que se autocuiden.
Pues eso, antes de decidir renunciar a uno mismo, pensárselo bien por si con el tiempo nos toca arrepentirnos por una decisión equivocada.
Por una vida más justa para las mujeres y sus hijos, porque al final ellas son la fuerza y el motor de sus familias, damas que dan la vida y la sostienen con el sacrificio y la voluntad de titanes.Pasas de ser ama de casa a ser mujer trabajadora y si encima no cuentas con apoyo familiar suficiente y tus hijos aún dependen de atenciones lo tienes francamente difícil.
Primero convencer para que de ten empleo después de estar años sin actividad laboral, luego apañartelas para que las horas que trabajas tus hijos estén atendidos. Al principio te da por confiar en la familia o los amigos, pronto se cansan y comienzan a defraudarte y olvidarse de que los necesitas.
Se sale a flote. Pero hay que buscar un equilibrio grandísimo para conseguirlo Ahora estoy tambaleándome para obtener esa balanza.
Debería existir un apoyo institucional para aquellas familias en las que la mujer pasa de ser sirvienta de una familia a ser una trabajadora con cargas familiares. Algún apoyo o facilitación de las labores de atención a la familia, sobretodo cuando los hijos son pequeños. Pero desgraciadamente no existe.
Suelen ser los padres pilares fundamentales del equilibrio de la mujer que tiene que sobrevivir con cargas familiares. Si éstos se desentienden o pasan de prestar ayuda, la mujer lo tiene muchísimo más difícil porque debe preocuparse de muchas cosas a la vez; familia, casa, hijos.
Por eso jamás deberíamos renunciar a nuestros derechos de ser trabajadoras. Tras un divorcio o separación ese sacrificio que se hizo pesa de corazón y además de vivir una estrechez económica se debe aprender a hacer a los hijos seres independientes, responsables y restarles un poco su niñez feliz para que se autocuiden.
Pues eso, antes de decidir renunciar a uno mismo, pensárselo bien por si con el tiempo nos toca arrepentirnos por una decisión equivocada.
Fuertes mástiles de los barcos que vagan a la deriva y con su empuje son capaces de hacerlos llegar a la orilla de cualquier tierra.
Para todas aquellas mujeres que necesitan quererse y un soplo de fortaleza que les ayude a seguir soportando el peso de sus vidas, estén casadas o no, ya por aguantar se lo merecen todo.
1 comentario:
Es muy duro, Maite. Lo se. Simplemente el cansancio de ir a trabajar fuera de la casa, con la preocupación de que a tus hijos se los cuide bien mientras una está en una oficina o donde sea. Y luego llegar a la casa, cansada, y vérselas con reclamos de hijos, tareas de escuela y seguir trabajando. También recibiremos sus besos y abrazos. Y eso será un alivio.
Te entiendo, querida amiga.
A veces el castigo "económico" de quienes han podido realizar su profesión mientras los hijos quedaban al cuidado de una madre cariñosa y trabajadora del hogar, te transforma en una trabajadora por un sueldo muy escaso, y el hecho de quedar con la casa y los niños, te coarta un poco más la posibilidad de equipararte económicamente con quien hasta hace un tiempo fue tu pareja.
Quizás veamos al ex, formar una nueva familia, y crecer en lo económico, mientras una ve como los hijos crecen y se marchan.
Pero a veces, un divorcio, abre otras puertas. Y si no las abre al menos te da la posibilidad que no tenés al estar en una pareja, vaya uno a saber, por costumbre, comodidad o simplemente por miedo a quedar en la calle.
Se requiere de mucha fuerza y coraje para separarse, para estar sola en la casa a la noche, cuando los hijos y los quehaceres se van a dormir, y una se queda con ojos redondos pensando que el día terminó sin pena y sin gloria.
Pero vamos! alguna cosa buena debe haber, y por más chiquita que sea, hay que agarrar la lupa, y mirar en todos los rincones.
Vos algo ya encontraste por ahí, aprovechá el momento y tratá que esa alegría mueva el engranaje hacia algo grande.
Un abrazo querida mujer!
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