sábado, 17 de mayo de 2008

Carmen y Rosario

Rosario estaba deseosa de un encuentro con algún varón potente. Tras su última ruptura con su novio por motivos sexuales, necesitaba conocer otro hombre para poder comparar y indagar dónde se hallaba la raíz del problema. Su novio lo había intentado todo, sexo oral, con lengua y dedos, manipulación vaginal y nada. Comenzaba a pensar que seria algo fría o frígida, incapaz de sentir más allá que una excitación intensa. Nunca había alcanzado el orgasmo y había fingido como una actora sin guión, necesitaba paliar esa soledad y frustración con alguna aventura sexual.

Pensó que el caso de su ex era aislado que los hombres sabían satisfacer a las mujeres en la cama, maravillada quedó al quedar con un supuesto amante experto y descubrir que no sabía nada de sexo, tras muchos años de vivir en pareja. Otro más que la dejaba a medias y sin conseguir el orgasmo.

Comenzó a plantearse si realmente las mujeres eran conocedoras de su propio cuerpo y cayó en la cuenta de que no. “La educación machista que prohíbe a una mujer a auto explorarse y buscar sus zonas erógenas nos privan de la satisfacción sexual y cuando se llega a tener relaciones sexuales, solemos dar con hombres que no saben donde tocar porque nosotras mismas tampoco sabemos guiarlos“, eso pensaba y de forma eficiente buscó el remedio.

Un día harta de sexo sin placer, de follar y fingir, en la soledad de su cuarto y aprovechando su deseo insatisfecho, sedienta de ganas y temblando de excitación comenzó a juguetear con sus zonas erógenas. Lo primero que comenzó a explorar fue aquel pequeño bultito que sobresalía justo encima de la entrada de la vagina denominado clítoris y que esconde un pequeño agujerito por donde se orina llamado uretra.

Le costó mucho tiempo conseguir el orgasmo clitoriano. Cuando presionaba aquella zona similar a una judía alargada y roja, su cuerpo se encabritaba de una manera sin igual, mediante pequeños frotes delicados, movimientos rotativos delicados o bien presión de bombeo, es decir aprieto y suelto consiguió alcanzar un orgasmo. Tras poco tiempo de estimulación oportuna alrededor de 15 minutos, es fácil de conseguir, cuando se hace de la forma correcta pensó, muchas horas tardó en aprender aquello, “ejercicio realizado éxito conseguido” y decidió pasar al siguiente.

Desde entonces la masturbación fue su goce secreto, no se atrevía a practicarla con su pareja de turno, temerosa de que les molestara dicha práctica. Hasta que conoció a Carmen. Una mujer muy cariñosa y abierta que coincidió casualmente en su vida en una parada de autobús.

Ambas se veían a la salida del trabajo y fue así como pronto entablaron amistad. Tras unos meses de relación, confidencias, cafés etc, Rosario se comenzó a percatar que Carmen la miraba de una manera especial. Una chispa extraña se escondía tras aquellos ojos de intensa profundidad que la atraía sin poderlo remediar, poco a poco la amistad entre ambas fue creciendo hasta el punto de ser amigas inseparables y pasar muchas horas libres juntas, compartiendo salidas de cine, copas en pubs etc.

Una noche Carmen la invitó a cenar y a quedarse en su casa . Rosario accedió sin más pensando que lo pasarían bien viendo una película y hablando sobre formas de combatir aquellos pequeños defectos que a las chicas nos sacan de quicio.

Su sorpresa fue mayúscula tras la cena, cuando relajada en el sofá, alegre por la copa de vino que había tomado durante la comida frugal, cuando Carmen apareció con una bandeja llena de productos extraños. Quiso preguntar, pero no se atrevió a estropear aquel momento en el que sentía que su sexo se empapaba de lubricación, presintió que aquello iba a ser una experiencia sexual inolvidable y no quiso eclipsarlo. Sintió una oleada salvaje poseerla, el calor le subía por todo su cuerpo, su pecho comenzaba a palpitar de deseo, sus ojos clavados en Carmen suplicando un inicio de aquel juego erótico.
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Carmen la miró, indagó una respuesta afirmativa y sumisa en aquellos ojos entregados al placer y sin más sonrió, ama sabedora del deseo femenino. Se arrodilló a los pies de Rosario, desabrochó el pantalón, lo bajó ayudada por un movimiento solidario y en un segundo, las bragas y el pantalón liberaban un sexo de pelo corto bien depilado color oscuro. Carmen separó ambas piernas y flexionándolas dejó a Rosario en una posición de vagina abierta. Masajeó el clítoris cogiendo el masturbador de doble función con efecto clitoriano y vaginal con la mano libre, preparado ya para la ocasión con lubricante se lo introdujo hasta el fondo, recomendándola que cerrara las piernas y sujetara el aparatito que comenzaba a rotar y a moverse dentro de su vagina, mientras vibraba y estimulaba a la vez su clítoris..

Carmen aprovechó la ocasión para liberarse a su vez de su ropa y con su sexo al aire semi pelado se sentó a observar los movimientos de placer de su amiga, sonreía astutamente sentada a su lado viviendo todas las sensaciones del rostro de su amiga. Sabía el punto exacto donde se encontraba y sin esperar más, directamente te subió al sofá y se sentó sobre la boca de su amiga reclamando lengüeteo sobre sus órganos sexuales.

Rosario entreabrió poseída de un placer sin límites las piernas de su amiga y lamió con gozo el clítoris de arriba abajo con la punta de sus lengua, rotándola en círculos en una alternancia de una sabia maestra. Mientras sus dedos penetraban una vagina húmeda que se abría al placer sin resistencias. Sabía lo que tenía que buscar y en pocos minutos Carmen cabalgaba sobre sus dedos y su lengua como nunca lo había hecho, presa de un placer indescriptible, ejercido por otra mujer experta en los lindes sexuales.

El masturbador de color azul, con cabeza de delfín, con una forma de onda anillada y terminado en una punta redondeada hacia arriba ya había hecho estragos en la vagina y el clítoris de Rosario que estaba a punto de alcanzar un doble orgasmo intensísimo.

Tras el primer encuentro en el que ambas disfrutaron de su sexo, aquella amistad cambió, se convirtieron en asiduas compañeras de cama, dándose un placer sin barreras desconocido, jugando, explorando y descubriendo los estímulos de su cuerpo lentamente, con la sensualidad de dos mujeres sexuales con mente abierta que desean ante todo alcanzar la cima del placer sin límites, secreto guardado bajo una amistad de amantes.

Fin

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