A
tus cuarenta y tres
Si
el amor fuera un escudo
contendría
tu nombre
para
detener la amenaza
de
yacer con frío hombre.
Si
el amor fuera marchito
florecería
en tu dragón
protector
de la suerte
ayudado
de un león.
Si
el amor fuera lágrima
vertida
en la esfera
cristalina
del corazón
sería
púrpura
triste
y opaca
de
la mayor desolación.
Pero
celebro amado mío
que
los vientos huracanados
llenos
de conjuras necias
estén
distantes de nosotros.
Protegida
del más tierno beso
me
cubro del amor y silencio
para
confesar el pensar
en
tu cumpleaños.
¡Te
quiero por lo que eres
por
ser mi suerte en flor
mi
alma que retumba
en
tu pulmón
es
tambor
lejos
del
distante olvido!
Adoro
tus cuarenta y tres
y
muchos más sin interés.
Te
amaré mañana
mucho
más que ayer.
Sea
ceniza el polvo
y
ascua la pasión
que
entrego.
¡Viva
mi dicha
en
tu día de celebración!
Que
salifique este amor
en
la roca de mar
acaudalado
en cimiento
del
amor intemporal.

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