Dicen que soy demasiado obvia. O sea clara. Una vida me ha llevado serlo. Vivir en verdad, sentir con amor, decir no, decir sí, dar y recibir...
No soy yo quien debe cambiar. Soy perfecta en armonía siendo así. Quizás las reglas de la vida no me las sé y me cuesta trabajo aprenderlas. He aprendido a callar, a escuchar y a no decir lo que pienso. Me falta aprender a dudar de todo lo que me dicen y cuestionarlo.
Sé que existen personas como yo, las voy encontrando sinceras, honestas, precisas, concisas. Tengo un gran amigo que tiene una vida plagada de errores que conocí hace poco. Estupenda persona que espero me vuelva a hablar y aceptar . Su nombre, espera que piense....Antonio. Es al que más ganas le tengo, quizás porque le hago falta y me ignora porque cree que me da pena y lo que me da es ganas , de tenerlo como amigo para siempre...
Tengo unos cuantos más que me merecen la pena. Todos distintos, todos brillantes. Tengo un buen nivel de comprensión con el hombre en general, me abren su vida y me encanta ver como son, como piensan y lo mucho que me aportan cada día con su nivel de sinceridad, fuera de egoísmos y deseos.
El tema iba sobre la confianza . Sé que no debo confiar en las mujeres . Ya que todavia no he hallado una en la que pueda hacerlo. Suelen traicionarme, no sé si por envidias, inseguridades o simplemente porque les gusta quedar por encima. Si hay un ser en el que no confie son las mujeres en general, sobre todo si son empalagosas al hablar "tipo cariño, amor, etc". Las tengo catalogadas como arpías de mil caras. Son dulces un momento y te traicionan con frialdad cuando menos te lo esperas.
No sé si queda ético decir que las mujeres me detestan. O incluso hablar mal de ellas. Pero es mi experiencia en la vida. Ni de mi propia madre me puedo fiar.
No puedo decir que no tengo conocidas que sí que son buenas conmigo. Hablo de cuando alguna llega a tenerme confiada y con mi cariño ganado. Entonces surge algo que me hace ver la falsedad de esa relación.
La enseñanza que me queda por aprender es "no confiar en las palabras". Seguir el curso de los actos. Y ser capaz de preveer los acontecimientos para que no puedan lastimare e intuir el daño o traición.
El juego de la dominación a través de las palabras que nos envuelven la voluntad y nos hacen bajar la guardia y confiar, como niños indefensos nos dejan, a la merced de una fiera que siempre nos salta encima cuando menos esperamos.
La fórmula es:
PALABRAS+ PROMESAS= DESEOS CUMPLIDOS
¿La solución? No creerlas hasta que los deseos se cumplan.
No soy yo quien debe cambiar. Soy perfecta en armonía siendo así. Quizás las reglas de la vida no me las sé y me cuesta trabajo aprenderlas. He aprendido a callar, a escuchar y a no decir lo que pienso. Me falta aprender a dudar de todo lo que me dicen y cuestionarlo.
Sé que existen personas como yo, las voy encontrando sinceras, honestas, precisas, concisas. Tengo un gran amigo que tiene una vida plagada de errores que conocí hace poco. Estupenda persona que espero me vuelva a hablar y aceptar . Su nombre, espera que piense....Antonio. Es al que más ganas le tengo, quizás porque le hago falta y me ignora porque cree que me da pena y lo que me da es ganas , de tenerlo como amigo para siempre...
Tengo unos cuantos más que me merecen la pena. Todos distintos, todos brillantes. Tengo un buen nivel de comprensión con el hombre en general, me abren su vida y me encanta ver como son, como piensan y lo mucho que me aportan cada día con su nivel de sinceridad, fuera de egoísmos y deseos.
El tema iba sobre la confianza . Sé que no debo confiar en las mujeres . Ya que todavia no he hallado una en la que pueda hacerlo. Suelen traicionarme, no sé si por envidias, inseguridades o simplemente porque les gusta quedar por encima. Si hay un ser en el que no confie son las mujeres en general, sobre todo si son empalagosas al hablar "tipo cariño, amor, etc". Las tengo catalogadas como arpías de mil caras. Son dulces un momento y te traicionan con frialdad cuando menos te lo esperas.
No sé si queda ético decir que las mujeres me detestan. O incluso hablar mal de ellas. Pero es mi experiencia en la vida. Ni de mi propia madre me puedo fiar.
No puedo decir que no tengo conocidas que sí que son buenas conmigo. Hablo de cuando alguna llega a tenerme confiada y con mi cariño ganado. Entonces surge algo que me hace ver la falsedad de esa relación.
La enseñanza que me queda por aprender es "no confiar en las palabras". Seguir el curso de los actos. Y ser capaz de preveer los acontecimientos para que no puedan lastimare e intuir el daño o traición.
El juego de la dominación a través de las palabras que nos envuelven la voluntad y nos hacen bajar la guardia y confiar, como niños indefensos nos dejan, a la merced de una fiera que siempre nos salta encima cuando menos esperamos.
La fórmula es:
PALABRAS+ PROMESAS= DESEOS CUMPLIDOS
¿La solución? No creerlas hasta que los deseos se cumplan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario