El árabe y las mariposas
Había una vez en una pequeña ciudad bañada por las aguas de un mar plácido, verde, dubitativo y algo romántico una extraña mujer, nacida del el influjo del eco de una caracola . Rosalía le pusieron sus padres, hermosa flor de aroma y belleza, silueta armoniosa y ojos de noche estrellada, carácter alegre y caprichoso, sonreía y lloraba como un día de sol radiante que queda cubierto por una extraña nube sin predicción. Esas intermitencias que nadie entendía, la dotaban de una sensibilidad especial, era como un mar en continuo vaivén, sufría el influjo de las olas en todo su ser. Sus sentidos la hacían ver y apreciar cosas que los demás ni tan siquiera intuían que existieran, era algo extravagante y esa niñez angelical, la alejaban del amor carnal, vivía en las nubes de colores trastornada por los poderes de la naturaleza, para sufrimiento de los chicos del lugar .Su corazón era puro y estaba vacío de necesidades y afectos varoniles. Aquellos jovenzuelos vivaces no conseguían despertar su interés, para no parecer frívola solía coquetear con ellos, pero aturdida por los requiebros y desmanes amorosos de los chicos, terminaba aburrida y los desdeñaba sigilosamente uno a uno, para no herir sus sentimientos.Esa mujer de belleza inalcanzable para los varones que la deseaban con fervor y terminaban cansados por los infructuosos intentos de conquista, era digna y regada de orgullo propio. Reía y disfrutaba de la vida sin necesitar comprometer su corazón con nadie. Era imposible enamorarla porque ningún hombre que la había acechado mostraba un corazón tierno y puro, de sentimiento primitivo sin contaminar.
Un día arribó a la tierra de la hermosa muchacha, un hombre de manos oscuras, de tez canela, poco pelo oscuro, pasaba de los treinta, ojos negros de un fulgor extraño, de estatura mediana no superior al metro setenta, delgado y muy sencillo. Nada lo hacia resaltar salvo el brillo del anillo que portaba , confeccionado en plata de ley y grabado en rúbricas extrañas de color negro, lo llevaba en su dedo anular de la mano derecha como un precioso talismán. Muchas preguntas recibió para que descubriera el significado de las letras grabadas en el, cosa que eludía con la misma contestación pertenecía a la herencia recibida por parte de su padre. La verdadera naturaleza del anillo es que era mágico . A pesar de que su aspecto físico era vulgar y poco agraciado, el poder del anillo le conseguiría a la mujer más bella de tierno corazón que fuera capaz de leer el secreto de aquellas letras.
Esa mujer sería capaz de e verle por dentro y palpar su corazón rojo brillante con sus manos. Entonces se uniría en perfecta armonía con ella y su felicidad sería eterna. Joufsef que así se llamaba el árabe, creía con fe ciega en aquella leyenda que de generación en generación su familia se había transmitido.
Tenía el pedestre varón un extraño poder sobre las mariposas de colores. Acudían raudas y veloces en su busca siempre que se sentaba en un banco de piedra color ceniza, situado en el parque del lugar, que era frondoso y bello. Ellas enamoradas por la magia del árabe , parecían danzar alegres y devotas en torno suya, semejaba que escucharan una canción sin letra, mientras esto ocurría el anillo se agitaba en el dedo de Jofsef, girando sin parar sobre sí mismo. Eran de todos los colores y tamaños, los vecinos del lugar llegaron idear que Joufsef era un mago encantador que usaba polvos mágicos para crear un hechizo potente al cual ninguna se resistía ya que recorrían largas distancias desde lejanos lugares y sólo descansaban felices al arribar al parque donde su amo las reclamaba. Nada tenía este varón de extraordinario, hombre tosco, enjuto, de nariz prominente de águila, salvo el efecto que ejercía sobre las mariposas.
Rosalía conoció la extraordinaria historia del árabe Joufsef de oídas y quiso conocer al hombre que tanta belleza atraía hacia sí mismo. Así una tarde acudió al parque intrigada, curiosa para verlo con sus propios ojos rodeado de tantas bellas haladas. Disimuladamente lo observó y le gustaron mucho sus manos, fuertes y poderosas, oscuras como la azúcar tostada.
Joufsef levantó la vista ella en el mismo instante en que ella miraba con interés sus manos alzadas repletas de mariposas y quedó hipnotizada por el influjo de los ojos del árabe . El amor atrapa en un segundo, eso decían los libros de amor que tanto leía. Ahora supo que era verdad, lo perdió en ese preciso instante, su corazón quedó preso de un amor silente, que se fue intensificando, retumbando como una selva de animales salvajes en toda su cavidad torácica a medida que sus pasos la alejaban sin desearlo del lugar.
Pero esa noche, metida en su cama, el secreto reflotó de nuevo quedando liberado. Su mente pensó en la belleza y amor de aquellos ojos negros intensos, ese hombre feo, de aspecto mediocre se había colado en su corazón por primera vez. Ahora todo su ser palpitaba acaloradamente deseando que las manos de Joufsef se posaran sobre su piel aterciopelada.
Y desde ese momento Rosalía vivía pendiente de su paseo todas las tardes por el parque, era una cita sin guión, esperaba que ese hombre sin gracia un día se atreviera a mirarla con los mismos ojos de deseo que muchos hombres, pero aquel extraño varón no volvió a mirarla, toda su atención la recibían las atractivas dominadoras del aire de alegres colores, sus amigas las mariposas.
Rosalía desesperaba, llena de indignación y amor sin igual, observadora fiel de aquel árabe de dulces manos y tranquilos modales, no pudo aguardar más ni soportar que no existiera nada entre ambos así que una tarde se llenó de valor y se atrevió a sentarse en el banco donde él siempre estaba caer la tarde . Sonó un hola tímido femenino que no fue respondido, Jousef, absorto en su mundo e interrelación con las diosas de colores, no se lo devolvió, la miró esta vez con sus ojos grandes conquistadores y sorprendiendo a Rosalía le murmuró "tardaste mucho mi bella flor en desear mi presencia en tu vida."
¿Cómo? Mire sr,, trato de ser cordial y amable, jamás he pensado en ud. de manera alguna. He de reconocer que siento curiosidad por el modo que tiene siempre tantas mariposas revoloteando a su alrededor, todo el barrio habla de ello, pero es casualidad que hoy esté sentada aquí a su lado. Y dicho esto hizo un amago de marcharse, pero su corazón la retuvo," espera una respuesta, no puedes irte a hora tonta".
Joufsef no dejó de mirarla, escrutando el significado real de aquellas palabras frías, fruto de indignación y defensa de la muchacha. Entonces intuyendo que ella lo amaba, ya no tuvo motivos para seguir ocultando la intensidad de su amor por ella. Esa seducción que ejercía sobre las voladoras no fue más que la pista que le mostrara a su princesa la posición de su existencia. El anillo mágico obró para crear un vínculo que atrajera la atención de la mujer elegida y la uniera en perfecta armonía con Joufsef Ahora él sin esconder su voz varonil y tierna se limitó a decir:
-Vale, puedes irte entonces, sin confesar que me amas, pero será en vano, volverás a por mí mañana, estás enamorada.
-¿Qué???... Esto es, no puedo creerlo. Es Ud. el hombre más petulante que he conocido nunca. Y se levantó airosa, humillada en su orgullo, aquel extraño hombre sabía de sobra los sentimientos que almacenaba en su interior , ¿Pero cómo pudo percibir que ella pensaba en él? No lo habló con nadie, no lo escribió en ningún diario, no lo miró salvo de soslayo y sin embargo él era capaz de leer en su corazón, derribar todas sus defensas y ver la auténtica verdad que ocultaba.
Rosalía tardó varios días en regresar al parque. Su orgullo le negaba la necesidad de verlo, pero pudo más el corazón y un día regresó tal y como él le había pronosticado Ella se enamoró de la verdadera esencia de Joufsef , un hombre apasionado de gran corazón, romántico y cálido.
Cual fue su extrañeza y dolor al ver la imagen de Joufsef petrificada en estatua color ceniza. No pudo contener las lágrimas de desesperación que arribaron al umbral de sus hermosos ojos cayendo en riada por sus mejillas. Sobresaltada, cabizbaja, confusa por sus sentimientos, sin hallar al hombre real, se sentó al lado de la imagen de piedra de Joufsef, al instante no pudo contener el impulso y lo abrazó besando apasionadamente los labios de piedra de aquella estatua
Y así fue como Rosalía desapareció de la realidad. El eterno beso los unió y mientras ella lo besaba su cuerpo se fue convirtiendo en roca sin importarle perder su forma humana se dejó amar por él. Hasta las mariposas se convirtieron en piedra gris, dotando a la escultura de una belleza sin igual.
Las gentes ajenas al extraño hecho de cómo y en qué circunstancias llegó allí la escultura de los enamorados y sus mariposas, admiraban esa hermosa estatua que emergió un día de forma repentina en el parque. La misma simulaba el amor eterno entre hombre y mujer fundidos en un abrazo y beso que duraría siempre.
Dicen los habitantes del lugar a modo de leyenda para dar explicación al banco donde los amantes se hallaban petrificados, que un extraño moro raptó un día a la más hermosa muchacha del lugar y que para que ella se enamorara de él, la sedujo con las canciones que entonaban las mariposas que él dirigía como un maestro de orquesta.
Desde aquel día todos los hombres que deseaban el amor de una mujer, acudían a suplicar la benevolencia y favor de los enamorados del parque para que le ayudaran a conseguir a la bella mujer de sus sueños.
Sólo cuando el amor era verdadero, la estatua concedía el favor al suplicante enamorado Este recibía un sin fin de mariposas de colores que se posaban en sus manos. Cuando su amada se cruzaba con él, quedaba prendada de amor y así conseguía su preciado corazón.
Fin
2 comentarios:
Bueno, querida amiga, conoces como pocas la facilidad del cortejo y lo infrangible del fracaso. Una leyenda tópica donde hasta la más recondita de las aldeas conoce. Sugerente la fragilidad de las mariposas como nexo de unión entre lo factible y lo invisible, aunque a mí siempre me sugieren caos, muerte y destrucción (en los casos en que son multiples las que se reunen). Te sugiero menos prisa a la hora de escribir y más repaso, puesto que gracias a esas dos reglas fundamentales adquiriran más calidad tus escritos, que en definitiva, y aunque se trate de meros ejercicios de escritura, no significa que los hayas de menospreciar. Un saludo de quien te baneo cansado de tanto psicoanálisis por tu parte.
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