domingo, 26 de diciembre de 2010

Gira y gira

Crujido de almendras dulces a medio terminar
sol de invierno quemando la piel morena de otoño
peces serenos buscando sustento sin pescador
soledad del cristal frío en mis labios solitarios.

Vida de mi vida, eco de mi muerte segura
que hermosura latir en el mundo del color
observando arco iris y sombras en la calma del mar.

Y sigo mirando sin rutina el ciclo de la misma canción
con más años y más amor, con la calma de un buen perdedor
a los que olvidaron la dignidad de tanto dar contra el cristal
sintiéndome siempre la misma mujer combatiente
que todo le incluye y nada la cambia.

Ojos para ver, alma para caminar
y corazón de roble para amar.

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