En la senda del olvido
Talé los cardos
los años
los daños
para ver
lo que no vi.
Descubrí en el vacío de una cuenca
de ojo seca que sólo existía el esqueleto
envejecido del cruel engaño
espectro animal herido
de cuervos enriquecido
aguardaba ser querido.
¡Ni en mil años!
Olvidé los cardos
los clavos
los dardos
Tapé la herida perdida
en jardines aledaños de flores frescas
lavanda, rosa , tamarix hermosas
truenan en desiertos de sal
las palabras de viento y temporal
no son nada salvo
piel de olvido.

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