
Hoy sigo viendo ese dolor enturbiar mis ojos, saco el limpia lágrimas para detener a alguna que todavía se atreve a brotar, anclada al recuerdo de lo que quise que fuera y tú negaste con dominio de situación y tortura siniestra.
¡Estoy tan bien! Que sólo el recuerdo de ese amor afligido me detiene de vez en cuando, al recordar que estoy sola ahora y vivo mucho más feliz que los días en los que era tu títere a antojo y disfrutabas destrozando mi sentimiento, por puro placer de dominio.
Hoy sentí el vapor del asfalto negro recién echado sobre el suelo acostumbrado a ser camino de paso, renovado y destruido una y otra vez. El olor desagradable, el calor y el sopor me hicieron pensar en esos obreros que repartían con un cepillo de barrendero esas piedras mezcladas con alquitrán, de olor nauseabundo y pensé en cual sería su salario para pasarse el día repartiendo ese asfalto que tan insoportable me resultó al solo paso.
¿Cuánto me costó olvidarte? Mucho dolor y noches de locura. Pero al fin conseguí renovarme, mi alma vuelve a su sitio, no espero jamás encontrarte, ni que me sigas, pudo haber sido y no fue por ti, todo lo decidiste tú a tu pleno antojo, pensando en dominarme te quedaste sólo.
Disfruta de esa soledad, alguna que otra lágrima seguirá brotando, hasta que un nuevo amor irrumpa pidiendo paso en mi vida, entonces sólo recordaré que tu dolor me hizo libre y que todo tuvo un razón en mi paso por la vida: alcanzar la felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario