domingo, 4 de enero de 2009

El regalo de Paz

Era domingo Paz y Daniel estaban aún en la cama y eso que eran las once menos cuarto. Se habían dormido a eso de la una viendo una película. Ninguno de los dos prestó atención al argumento fútil de la misma, era habitual en ellos dormirse con el televisor puesto, les sugestionaba como una melodía de música clásica relajante que incita al sueño profundo. Luego como siempre un sobresalto, una nota estridente de algún anuncio los sobresaltaría y se despertaban molestos , era como si el agente emisor de las ondas televisivas supiera de antemano que los espectadores nocturnos estaban dormidos. Buscaban entonces el mando con ganas de lanzar un objeto hacia aquella caja parlanchina, lo hallaban oculto entre las sábanas, era el momento del adiós, pulsaban equivocadamente las teclas en la oscuridad, nerviosos insistían hasta lograr dar al fin con “off” Fin de la lucha , victoria y silencio sobre el retumbante sonido molesto.

Paz abrió los ojos primero y como una gata dulce trepó por los brazos de Daniel. La recibió entre sueños, acogiéndola con su brazo derecho. Con la cabeza sobre el pecho de él lo miró a los ojos, dormitaba aún y se abrazó a él como si nunca lo hubiera hecho. Renovando las emociones y el amor, era hermoso despertar aferrándose a la persona amada y disfrutar del tiempo escaso que nos une a ella . Paz demostraba sus sentimientos sin usar palabras, la efusión que sentía no podía ser descrita, había que apreciarla..

-Faltan dos días para que lleguen los Reyes Magos- le indicó Paz- ¿qué me vas a regalar?

-Una letra pagada de la hipoteca, un recibo de luz, un día más sin que tengas que currar, mis horas extras son tuyas- largó él molesto por la petición, lo cierto es que no podía permitirse hacerle regalos, no había presupuesto.

-¡Gracias por recordarme que soy una parada de larga duración! No te preocupes, si me voy a poner a servir casas, aunque no les cuadre con esta pinta de cerebro que tengo- Trabajaré, pero no tengo suerte, esperé demasiado para salir al mundo laboral y por muy lista que sea sólo ven mi currículum de ama de casa, mis últimos empleos fueron un calvario, tú no aguantarías ni un solo día al teléfono en el telemarketing, y ahora ni eso, por suerte lo prohibieron y ya ni en eso consigo trabajo. Mis hijos fueron lo primero, rectifico ¡nuestros!

-Vale, entendido maestra de la verborrea, siempre me ganas . Sé que no curras porque no lo tienes fácil. Pero entiende que no hay para regalos, ya hemos tenido que financiar los juguetes de..

-¡Basta! No comencemos tu día libre recordando nuestras deudas. ¿Estás sudando o estás sudando? - preguntó Paz sorprendida al verlo empapado-

-Evidentemente te gusta los monólogos querida. Sudo. No por el regalo, sudo porque estoy enfermo, gripe creo. Pero no cogeré ni un solo de día de baja, a ver que haces para que me recupere en 24 horas.

-Entonces me adelantaré para darte el Regalo de Reyes. Eso te va a curar.

-¿Sí? ¿Pudiste comprarme algo? ¿Qué?- preguntó perplejo ante la sorpresa que ella le ofrecía-
-Un viaje al paraíso.
-Ja,ja,ja... ¿Nos tocó la lotería? - se burló sin creer en la suerte-
-Mas o menos...
-Ahhh, entiendo, veo las playas, la arena blanca, el amar turquesa, lo veo .Paz.

Paz se lo expresó muy seria. Sus ojos se embebían en los suyos, su boca sonreía derrochando alegría, sus manos se perdían por debajo del pijama azul sencillo y sin detalles, acariciando sus pechos y descendiendo hacia su pantalón elástico. Fue sencillo penetrar con un suave empuje de la goma bastó, su calzoncillo también le facilitó el acceso para percibir la dureza de su falo. Sus pequeños y almendrados ojos azules se clavaron en las pupilas grises de él, quería ver sus emociones.
-Paz, ahora no es buen momento.
-Yo creo que sí, algo se pone duro ¿qué será?
-Paz no toques mí... ¡ajjj! Toca,¡ que manos!- lanzó Daniel poseído por las caricias sensuales-

Ella lo fue desnudando lentamente, los niños aún dormían. Tenían un tiempo para disfrutar de sus cuerpos. Su mano fue tocando todas las zonas erógenas conocidas, el pene fue creciendo y doblando su tamaño habitual. Apretó los testículos con delicadeza, hincó su dedo índice para aumentar la presión sanguínea y acelerar la erección. en la zona intermedia que separa los testículos del ano, buscando la próstata, una línea rugosa que se percibe como una carretera desde los testículos hasta la región anal, cuando hay una fogosidad .

-Estoy en el Cielo- balbuceó Daniel-! no quiero que esto termine!
-No lo hará acabo de empezar- le respondió lujuriosa llena de ganas de dar placer-

Paz jugaba con la punta de sus dedos por todo su sexo. Creaba sensaciones placenteras, sus dedos surcaban líneas entre la entrepierna, testículos y pene, en un círculo vicioso de vuelta a empezar. Prosiguió su juego apretando delicadamente pero con firmeza la polla por su base, la erección aumentó por la presión ejercida ,deteniendo lentamente el flujo de la sangre que lo recorría. Había que saber hacerlo para no provocar el efecto contrario, un enfriamiento prematuro. La experiencia y muchas sesiones de aprendizaje le otorgaban de un dominio sobre la materia sobresaliente.

-Ahora me toca chupar- se ordenó a sí misma golosa- Esperó a que el no objetara nada.
-¡No!- trató de detenerla- no me gusta eso no es digno de...
-Todo es digno en el amor y mucho más si es para satisfacerte a ti , deja de estropear el momento con tus moralidades absurdas- Gritó Paz para hacerle cambiar de mentalidad reprimida-
-¡Ahh, sí, sigue que gusto!- Daniel se rindió era una sensación sublime, no podía negarlo- No le gustaba que su mujer le lamiera su picha, no se creía lo suficientemente bueno para recibir tanta entrega y deleite, era un clásico en la cama desde que la conoció. A otras nunca le importó incluso pedírselo, pera de ella, le costaba incluso aceptarlo.

Paz fue sintiendo una excitación voluptuosa en todo su cuerpo. Era el momento más susceptible y había que ser muy experta para que no acabara demasiado pronto. Aumentaba su libido cuando saboreaba el pene en su boca. Su lengua jugueteó con el glande que ya se había liberado de su manto Su color era rojo intenso, lamió el orificio pequeño central y su lengua húmeda rotó por todo su contorno. Descargó saliva sobre la punta del pene a modo de líquido lubricante poder hacerla resbalar con más facilidad por su mano. Inventaba la sensación húmeda y prieta de la vagina recreada por su o imaginaria. Su boca era el final del sueño donde iba a desembocar el miembro tras cada sacudida vigorosa.

-¡Paz estoy a punto de co...
-No lo harás- le retó, ella entonces soltaba el miembro rápidamente para cubrirlo con la piel por entero, como una cortina que cae tras una función teatral, sin que todavía haya finalizado. El prepucio cegaba a tiempo a modo de tapadera la fuerza del volcán en erupción-
-¡Ahhh, malísima me la has cortado !
-Quiero saborearte un poco más ya te dejaré libre cuando me canse-
-A sus órdenes mi general- acató Daniel con mucho gusto algo aplanado pero entregado a ese plan morboso tan inusual-

Paz regresó al momento de meter de nuevo la polla en su boca. Los espasmos eran débiles, se esfumaban, los había contenido justo en el momento exacto en el que el volcán agitaba su lava en el interior con furor para derramarla.

Se extasiaba saboreando el pene firme, fuerte vigoroso de Daniel. Parecía que le susurraba al oído las ganas de ser sacudido, mimado, adorado hasta el agotamiento. Pasó más de media hora lamiendo son cansarse, cada curva, cada pliegue de piel. Los testículos endurecidos apenas perceptibles por su actividad, también recibieron la entrega de su lengua lujuriosa y envolvente, que deseaba retener toda la fuerza del hombre en su interior.

Paz logró con sabiduría retener varios orgasmos. La técnica le funcionaba, lo extasiaba y cuando estaba a punto lo detenía. Daniel en sus manos era un tren de alta velocidad con paradas bruscas.

-Me vas a dejar a medias, llegará un momento que no podrás contenerlo y me quedaré a...

-No temas, cuando sienta que el poder de tu semen revienta y pueden con mi tapón lo dejaré salir.

-Sé que eres una ...

-¡Dilo ahora que eres mío!- le mandó ella con los ojos vidriosos rebosantes de placer-

-Una diosa sexual a la que amo- desembuchó apretado por el placer y la necesidad de ella.

Paz lo miró uno instantes, se escudriñaba en aquellos ojos grises y se halló como una estrella. Fue el momento de finalizar su representación magistral, de dama apasionada y sensorial. Lamió con ímpetu, ensalivó el miembro, resbalaba con soltura entre su mano. Su boca animaba con su vigorosa lengua al viril miembro a fluir en su interior acogedor.

-Ahora sí que me v..
Ella lo intentó, pero esta vez el semen emergía con la fuerza de un torrente. No lo pudo contener así que lo dejó emerger a la superficie. Fluía entre su mano, era denso, viscoso con un olor a hombre poderoso, era su esencia más secreta y nunca la había probado.

Le apeteció hacerlo ahora, algunas veces al realizarle una lamida un poco del líquido preseminal había sido arrojado en su boca, pero no en la cantidad sufriente para apreciar su sabor.
Se comió el semen de Daniel con novedosa curiosidad, pensaba al principio que no le gustaría su sabor, lo hizo por complacerle aún más, pero le era apetecible el sabor dulce y afrutado con un intenso sabor a vino viejo. Era su regalo especial de Reyes. Se entretuvo con delicado esmero en limpiar con su boca los bajos de él, inundados y fue el momento más placentero de su vida.

-Eres mi Lotería, mejor que cualquier sueño- declaró Daniel cuando ella hubo acabado-

-Lo sé, esta es la prueba de que has sido elegido y has ganado- se burló ella irónica-

-Siempre serás mi reina y mi mayor suerte tenerte siempre conmigo- susurró dulcemente él a su oído-

-Y tú mi rey sin tiempo, ni vida propia ,pero con el corazón capturado eh?- reflexionó Paz conteniendo sus emociones al recordar sus vidas alejadas por los turnos excesivos de trabajo de él.

-Podrás decir que soy un despreciable egoísta, pero nunca que no te siento como el talismán - respondió Daniel como si fuera el acusado en un juicio donde de la confesión dependiera su vida.

-Claro, di que sí atrapándome en tus palabras de amor como siempre- murmuró entre dientes Paz fingiendo un enfado para no rendirse al hechizo de un momento puro-

-Y ahora reina de mi reino me toca a mí.

Daniel se había repuesto durante la conversación y aún le quedaban fuerzas y ganas en su cuerpo febril. Su miembro no había perdido la erección, además sólo había derramado un pequeña cantidad de su semen. La tomó al estilo varonil, por la fuerza y sin preavisos, no necesitaba un sí cuando lo tenía por derecho. Subió sus caderas de Paz con dos almohadas y formando un ángulo recto tomó sus piernas sobre los hombros . La poseyó con enérgica pasión. Paz estaba tan excitada por las emociones que había sentido dándole placer que no tardó mucho en jadear y exigirle que la penetrara con más brío. Era la carrera final para conseguir el liberador placer del orgasmo.

Las contracciones del útero fueron el síntoma inequívoco que precede al orgasmo, Daniel las descubrió con su pene , estaba contento por su hazaña. Pudo seguir un poco más, dejando fluir finalmente todo su poder dentro de aquella caverna roja que tanto le gustaba escrutar y poseer.

-Ha sido mi mejor Regalo de Reyes- afirmó Daniel antes de salir de ella-

Paz le miró para descubrir en el brillo de sus ojos si era cierto aquello que le decía. Y sí, estaba feliz, sus ojos iluminaban su cara como dos luces inmensas grises llenas de Paz.

Fin

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ke buen relato Maite.
Besos.

Maite Albarrán dijo...

Sí bueno...

Más besos!
Mua!