-Estoy cansado Nieves, mañana te compensaré que cojo vacaciones . Verás como soy otro- Espetó Samuel intentando calmar la fogosidad de su novia.
-¿Mañana dices? Habré muerto de insatisfacción sexual, lo haré ahora mismo, mira ya no respiro- Y afectada por el melodrama que quería narrar, se abandonó a su lado dejando de respirar.
Samuel la miró detenidamente, soltó una carcajada. Introspectivamente se decía ¿Qué tendrás malvada? “Nuria cuánto te quiero y deseo darte todo lo que no tengo”.
- Vale, haz conmigo con lo que quieras Nieves pero si la cosa no se levanta ya sabes que es por causa del estrés y el cansancio.
-Así me gusta machote, sumiso y obediente ante tu tigresa insaciable- Le contestó ella juguetona , muy satisfecha con su logro.
-Si trabajaras doce horas como yo y sin librar ya veríamos donde quedaba todo esa lujuria y ganas de sexo- Soltó Samuel a modo de defensa.
-Por suerte, cariño uno de los dos mantiene el fuego de la pasión, yo mantengo a raya los pingüinos fuera de la cama ¿no ves? Calor, calor, calor ¡Ahhh! Ja,ja,ja- Se burló ella sin acritud por el comentario amargo
Se acercó hacia él besándolo con pasión. Le hizo al instante una indicación para que siguiera tumbado boca arriba mirando al techo, con los brazos estirados a ambos lados de su cuerpo. Ella entonces se inclinó sobre su cadera derecha, examinando todas las sensaciones que él contenía al ser acariciado por sus suaves manos. Éstas subían por los pectorales varoniles velludos, los dedos jugueteaban enrollando delicadamente el vello rizado . Astutamente fue trazando un mapa sobre su cuerpo. El recorrido se iba ampliando. Ahora eran las axilas, el vientre el objeto de sus caricias. Fue tocando, palpando y recorriendo cada rincón de su piel con la yema de sus dedos, evitando rozar su zona íntima.
-¿Todavía estás cansado?- quiso indagar dejando caer disimuladamente su mano sobre el sexo.
Lo notó ardiente, cálido, endurecido. Sin lugar a dudas no estaba tan cansado o al menos estaba consiguiendo levantarle el ánimo.
-Me has pillado, de repente estoy fresco- argumentó en su defensa - Eres una bruja erótica. Maga maravillosa del amor. A ver que con qué me sorprendes hoy.
-Tengo algo nuevo querido, un juguete erótico- Nieves aprovechó la pregunta para confesar sus intenciones. Y sin más premisas, fue en su busca. Lo guardaba en la primera balda del armario, encima de las camisetas interiores.
-¿Qué? Mira esto es lo último que me faltaba por oír, aparta el aparato ese de mi vista- Vociferó Samuel celoso y arrebatado por un furia desconocida al conocer las fantasías de su novia. Teniéndolo a él como amante, pensar en un apéndice era una ofensa, algo intolerable para un hombre.
El masturbador a pilas tenía un nombre . “Pepe y pepa”. ¿El por qué de ese nombre ? Fácil de explicar y comprender, disponía de doble función : dos penes. Es más grande para introducirlo en la vagina (15 cm.) el pequeño (5 cm.) para estimular el clítoris. Estaba fabricado en silicona, lavable e higiénico.
“Recuerda usarlo con lubricante bien lavado antes y después de cada uso, verás que placer te das”le aconsejó la dependienta de la tienda erótica. Pero Nuria no creía que llegara a necesitar lubricante, era una mujer ardiente con la caldera encendida entre las piernas que se ponía a punto ante cualquier incitación al sexo. Aún así compró esa esencia acuosa por si su cuerpo le fallaba en esa primera vez.
Al llegar a casa desenvolvió el masturbador, para estudiarlo con atención. Tenía que aprender su funcionamiento. Al escrutarlo detenidamente indagó en la curiosa forma de ondas, era como si varias bolas se hubieran ensamblado una dentro de la otra. Todas de diferentes diámetros . La empuñadura era ancha e iba disminuyendo el tamaño de las bolas anilladas según se avanzaba hacia la punta. Giraba al conectarlo sobre su propio eje. Su función era friccionar las paredes vaginales, para excitar la vagina con éxito. La punta o final emulaba la nariz de un payaso, redonda y protuberante hacia arriba, completamente redonda. Según le explicaron, era para estimular el punto G, que algunos expertos sitúan al final de la vagina. Otros a la entrada situado sobre el hueso púbico a unos cinco centímetros. “Lo cierto es que de las dos formas se consigue el orgasmo” reflexionó Nuria.
“Además el micro pene Pepa estimula el clítoris simultáneamente con Pepe te enloquecerás de placer ya me contarás “ De nuevo recordaba la conversación la chica de la tienda. “Sientes que una corriente recorre todo tu sexo, te da calambres y no puedes dejar de moverte rítmicamente, es sensacional” Nieves no lo dudó,, fue tanto el énfasis que puso la dependienta que deseó sentir esa sensación especial. Al encender el interruptor pudo comprobar que se podía regular la intensidad y velocidad del aparato, estupendo pensó esperaremos a la noche para probarlo Ahora trataba de convencer a Samuel para que se implicara en su juego erótico.
-No empecemos Samuel, ya sabes que cuando estás cansado quieres acabar rápido y yo soy muy fría, necesito estimulación extra. No tendrás que molestarte en darme placer. Yo tardo casi veinte minutos en alcanzar el orgasmo, así que no protestes y déjame usar a mi Pepe -Sentenció Nuria con una claridad pasmosa. Estaba convencida de lo que iba a hacer, ahora hacia falta saber si contaría con el apoyo de su chico.
Él captó la directa profundamente dolido. Pero la conocía muy bien, si no participaba en sus juegos lo dejaría tirado y tendría que hacerse la comida, lavarse la ropa y demás hasta que ella lo perdonara , eso era aún peor. Sin salidas y enfurecido, aceptó No quería participar en ese juego, con aquel maldito artilugio, le sacaba de sus casillas pensar que “eso” sustituiría a su miembro viril y le proporcionaría un placer extra. . Tenía razón, no sería capaz de satisfacerla y no estaba para andar masajeando su vulva, no le quedaban fuerzas. Contrario a sus sentimientos no pudo objetar nada más.
-De acuerdo Nieves, quiero que disfrutes conmigo, de la forma que sea.
Ella sonrió feliz y contando con su aprobación dejó el masturbador sobre la mesilla. La música sonaba en su cerebro mientras bailaba quitándose sensualmente la ropa interior.
-Que bien te mueves, me pones a cien- dijo Samuel sin poder quitarle los ojos de encima. Eres preciosa y estás como un tren.
Nieves seguía riendo y su mirada penetrante descubría su lujuria y sus ganas de tener a Samuel. Como hembra en celo fue gateando lentamente subiendo por los pies de la cama, según avanzaba marcaba su territorio con su lubricante natural, a los pocos segundos él estaba impregnado de un olor a mar, desde sus pies hasta su boca. Allí se detuvo.
-Ahora voy a acostarme al revés, mi cabeza estará paralela a tus pies. Quiero que abras mis piernas, las juntes sobre mi estómago y sin quitar los ojos de encima a mi vulva comiences a penetrarme con el masturbador.
Samuel la vio tumbarse, dispuesto a realizar lo que ella pedía escrutó su sexo húmedo, sus pechos; erectos, duros .contraídos, sus labios mayores hinchados, rojos y brillantes, era el momento.
Se deploraba a sí mismo por tener que recurrir al aparato supletorio llamado consolador. Mientras una pequeña punzada dolorosa le recorría todo el cuerpo, ella comenzó a agitarse y a gemir, sacándolo de ese ensimismamiento . “Aquello debía ser buenísimo,” poco a poco fue abandonando su actitud recelosa, involucrándose en el placer de su compañera , siendo presa de una excitación desconocida.
-Mierda esto se sale-se dijo a sí mismo en un descuido en el que el aparato se le cayó de las manos, tenía miedo de metérselo demasiado.
-Debes aguantarlo con firmeza y menearlo o dejar que yo me mueva sobre el Samuel, no seas como siempre, ni se te ocurra cortarme el rollo- Le contestó ella algo alterada.
Captó el mensaje en el acto. No era la primera vez que sus desavenencias terminaban en discusión en un momento de sexo Ella le estaba pidiendo ritmo y dedicación , él debía procurar no estropear el momento. Así que lo metió hasta el fondo, sujetándolo con firmeza.
Ella comenzó de nuevo a moverse, esta vez su cuerpo se acalambraba en unos espasmos que lo excitaban sobremanera. Se movía y se agitaba, respiraba entrecortadamente, susurrándole cosas dulces, “dame más” “ no pares” “ qué bien lo haces” “voy a gritar” “ me muero” , sintió que su pene estaba a punto de reventar dentro de su calzoncillo. Ver el consolador entrar y salir, mojado, lubricado impregnado con el olor de su chica que lo embebía tan cerca de su cara lo tenía fuera de sí. Era la primera vez que disfrutaba sólo mirando sin casi actuar en escena , la película se proyectaba en la única sala para tus ojos.
De repente en el momento más álgido de placer de Nuria, notó que ella sacaba su falo del calzoncillo agitándolo enérgicamente mientras alcanza el orgasmo.
-Samuel ya puedes sacarlo. He terminado.
Él sacó el masturbador chorreado de líquido vaginal y fue hacia el baño para lavarlo. ¡Que raro! Pensó Nuria que le de por la higiene. Entonces miró su mano, estaba impregnada de semen.
-¿Te has corrido con dos meneos? No puedo creerlo si casi ni te he tocado. ¿Te ha gustado masturbarme más de lo que imaginabas eh? Le preguntó ella atónita. No se había dado cuenta de lo que él estaba disfrutando con el juego.
-No sólo me ha gustado, verte jadear, tener la visión de su sexo a dos palmos de mi cara y tus movimientos me han hecho alcanzar un placer indescriptible.-Contestó Samuel desde el baño, incapaz de afrontar la confesión cara a cada.
Ja,ja,ja -rió ella desde la cama- Y hace un rato casi entras en cólera por mi masturbador, lo odiabas. Lo usaste y ahora el morbo fue tan grande que hasta has conseguido un orgasmo cerebral. He poseído tus neuronas y han explotado por la punta de tu polla- ja,ja,ja- seguía burlándose ella sin acabar de creer lo que había sucedido.
-Si , lo reconozco ha sido fascinante,- argumentó Samuel divertido, contagiado por el humor de Nuria- ya no podremos vivir sin el. Aprenderé a usarlo mejor y creo que a partir de ahora seremos tres en la cama.
-Samuel, nada puede sustituir tus embestidas y el placer de tu cuerpo dentro del mío. Pero no siempre estás dispuesto, será el auxiliar al que recurrir cuando las ganas te fallen.
- De acuerdo Nuria- mientras le dirigía la última mirada al falo de silicona pensó en que después de todo no estaba mal tener un compañero de maniobras.
-¿Mañana dices? Habré muerto de insatisfacción sexual, lo haré ahora mismo, mira ya no respiro- Y afectada por el melodrama que quería narrar, se abandonó a su lado dejando de respirar.
Samuel la miró detenidamente, soltó una carcajada. Introspectivamente se decía ¿Qué tendrás malvada? “Nuria cuánto te quiero y deseo darte todo lo que no tengo”.
- Vale, haz conmigo con lo que quieras Nieves pero si la cosa no se levanta ya sabes que es por causa del estrés y el cansancio.
-Así me gusta machote, sumiso y obediente ante tu tigresa insaciable- Le contestó ella juguetona , muy satisfecha con su logro.
-Si trabajaras doce horas como yo y sin librar ya veríamos donde quedaba todo esa lujuria y ganas de sexo- Soltó Samuel a modo de defensa.
-Por suerte, cariño uno de los dos mantiene el fuego de la pasión, yo mantengo a raya los pingüinos fuera de la cama ¿no ves? Calor, calor, calor ¡Ahhh! Ja,ja,ja- Se burló ella sin acritud por el comentario amargo
Se acercó hacia él besándolo con pasión. Le hizo al instante una indicación para que siguiera tumbado boca arriba mirando al techo, con los brazos estirados a ambos lados de su cuerpo. Ella entonces se inclinó sobre su cadera derecha, examinando todas las sensaciones que él contenía al ser acariciado por sus suaves manos. Éstas subían por los pectorales varoniles velludos, los dedos jugueteaban enrollando delicadamente el vello rizado . Astutamente fue trazando un mapa sobre su cuerpo. El recorrido se iba ampliando. Ahora eran las axilas, el vientre el objeto de sus caricias. Fue tocando, palpando y recorriendo cada rincón de su piel con la yema de sus dedos, evitando rozar su zona íntima.
-¿Todavía estás cansado?- quiso indagar dejando caer disimuladamente su mano sobre el sexo.
Lo notó ardiente, cálido, endurecido. Sin lugar a dudas no estaba tan cansado o al menos estaba consiguiendo levantarle el ánimo.
-Me has pillado, de repente estoy fresco- argumentó en su defensa - Eres una bruja erótica. Maga maravillosa del amor. A ver que con qué me sorprendes hoy.
-Tengo algo nuevo querido, un juguete erótico- Nieves aprovechó la pregunta para confesar sus intenciones. Y sin más premisas, fue en su busca. Lo guardaba en la primera balda del armario, encima de las camisetas interiores.
-¿Qué? Mira esto es lo último que me faltaba por oír, aparta el aparato ese de mi vista- Vociferó Samuel celoso y arrebatado por un furia desconocida al conocer las fantasías de su novia. Teniéndolo a él como amante, pensar en un apéndice era una ofensa, algo intolerable para un hombre.
El masturbador a pilas tenía un nombre . “Pepe y pepa”. ¿El por qué de ese nombre ? Fácil de explicar y comprender, disponía de doble función : dos penes. Es más grande para introducirlo en la vagina (15 cm.) el pequeño (5 cm.) para estimular el clítoris. Estaba fabricado en silicona, lavable e higiénico.
“Recuerda usarlo con lubricante bien lavado antes y después de cada uso, verás que placer te das”le aconsejó la dependienta de la tienda erótica. Pero Nuria no creía que llegara a necesitar lubricante, era una mujer ardiente con la caldera encendida entre las piernas que se ponía a punto ante cualquier incitación al sexo. Aún así compró esa esencia acuosa por si su cuerpo le fallaba en esa primera vez.
Al llegar a casa desenvolvió el masturbador, para estudiarlo con atención. Tenía que aprender su funcionamiento. Al escrutarlo detenidamente indagó en la curiosa forma de ondas, era como si varias bolas se hubieran ensamblado una dentro de la otra. Todas de diferentes diámetros . La empuñadura era ancha e iba disminuyendo el tamaño de las bolas anilladas según se avanzaba hacia la punta. Giraba al conectarlo sobre su propio eje. Su función era friccionar las paredes vaginales, para excitar la vagina con éxito. La punta o final emulaba la nariz de un payaso, redonda y protuberante hacia arriba, completamente redonda. Según le explicaron, era para estimular el punto G, que algunos expertos sitúan al final de la vagina. Otros a la entrada situado sobre el hueso púbico a unos cinco centímetros. “Lo cierto es que de las dos formas se consigue el orgasmo” reflexionó Nuria.
“Además el micro pene Pepa estimula el clítoris simultáneamente con Pepe te enloquecerás de placer ya me contarás “ De nuevo recordaba la conversación la chica de la tienda. “Sientes que una corriente recorre todo tu sexo, te da calambres y no puedes dejar de moverte rítmicamente, es sensacional” Nieves no lo dudó,, fue tanto el énfasis que puso la dependienta que deseó sentir esa sensación especial. Al encender el interruptor pudo comprobar que se podía regular la intensidad y velocidad del aparato, estupendo pensó esperaremos a la noche para probarlo Ahora trataba de convencer a Samuel para que se implicara en su juego erótico.
-No empecemos Samuel, ya sabes que cuando estás cansado quieres acabar rápido y yo soy muy fría, necesito estimulación extra. No tendrás que molestarte en darme placer. Yo tardo casi veinte minutos en alcanzar el orgasmo, así que no protestes y déjame usar a mi Pepe -Sentenció Nuria con una claridad pasmosa. Estaba convencida de lo que iba a hacer, ahora hacia falta saber si contaría con el apoyo de su chico.
Él captó la directa profundamente dolido. Pero la conocía muy bien, si no participaba en sus juegos lo dejaría tirado y tendría que hacerse la comida, lavarse la ropa y demás hasta que ella lo perdonara , eso era aún peor. Sin salidas y enfurecido, aceptó No quería participar en ese juego, con aquel maldito artilugio, le sacaba de sus casillas pensar que “eso” sustituiría a su miembro viril y le proporcionaría un placer extra. . Tenía razón, no sería capaz de satisfacerla y no estaba para andar masajeando su vulva, no le quedaban fuerzas. Contrario a sus sentimientos no pudo objetar nada más.
-De acuerdo Nieves, quiero que disfrutes conmigo, de la forma que sea.
Ella sonrió feliz y contando con su aprobación dejó el masturbador sobre la mesilla. La música sonaba en su cerebro mientras bailaba quitándose sensualmente la ropa interior.
-Que bien te mueves, me pones a cien- dijo Samuel sin poder quitarle los ojos de encima. Eres preciosa y estás como un tren.
Nieves seguía riendo y su mirada penetrante descubría su lujuria y sus ganas de tener a Samuel. Como hembra en celo fue gateando lentamente subiendo por los pies de la cama, según avanzaba marcaba su territorio con su lubricante natural, a los pocos segundos él estaba impregnado de un olor a mar, desde sus pies hasta su boca. Allí se detuvo.
-Ahora voy a acostarme al revés, mi cabeza estará paralela a tus pies. Quiero que abras mis piernas, las juntes sobre mi estómago y sin quitar los ojos de encima a mi vulva comiences a penetrarme con el masturbador.
Samuel la vio tumbarse, dispuesto a realizar lo que ella pedía escrutó su sexo húmedo, sus pechos; erectos, duros .contraídos, sus labios mayores hinchados, rojos y brillantes, era el momento.
Se deploraba a sí mismo por tener que recurrir al aparato supletorio llamado consolador. Mientras una pequeña punzada dolorosa le recorría todo el cuerpo, ella comenzó a agitarse y a gemir, sacándolo de ese ensimismamiento . “Aquello debía ser buenísimo,” poco a poco fue abandonando su actitud recelosa, involucrándose en el placer de su compañera , siendo presa de una excitación desconocida.
-Mierda esto se sale-se dijo a sí mismo en un descuido en el que el aparato se le cayó de las manos, tenía miedo de metérselo demasiado.
-Debes aguantarlo con firmeza y menearlo o dejar que yo me mueva sobre el Samuel, no seas como siempre, ni se te ocurra cortarme el rollo- Le contestó ella algo alterada.
Captó el mensaje en el acto. No era la primera vez que sus desavenencias terminaban en discusión en un momento de sexo Ella le estaba pidiendo ritmo y dedicación , él debía procurar no estropear el momento. Así que lo metió hasta el fondo, sujetándolo con firmeza.
Ella comenzó de nuevo a moverse, esta vez su cuerpo se acalambraba en unos espasmos que lo excitaban sobremanera. Se movía y se agitaba, respiraba entrecortadamente, susurrándole cosas dulces, “dame más” “ no pares” “ qué bien lo haces” “voy a gritar” “ me muero” , sintió que su pene estaba a punto de reventar dentro de su calzoncillo. Ver el consolador entrar y salir, mojado, lubricado impregnado con el olor de su chica que lo embebía tan cerca de su cara lo tenía fuera de sí. Era la primera vez que disfrutaba sólo mirando sin casi actuar en escena , la película se proyectaba en la única sala para tus ojos.
De repente en el momento más álgido de placer de Nuria, notó que ella sacaba su falo del calzoncillo agitándolo enérgicamente mientras alcanza el orgasmo.
-Samuel ya puedes sacarlo. He terminado.
Él sacó el masturbador chorreado de líquido vaginal y fue hacia el baño para lavarlo. ¡Que raro! Pensó Nuria que le de por la higiene. Entonces miró su mano, estaba impregnada de semen.
-¿Te has corrido con dos meneos? No puedo creerlo si casi ni te he tocado. ¿Te ha gustado masturbarme más de lo que imaginabas eh? Le preguntó ella atónita. No se había dado cuenta de lo que él estaba disfrutando con el juego.
-No sólo me ha gustado, verte jadear, tener la visión de su sexo a dos palmos de mi cara y tus movimientos me han hecho alcanzar un placer indescriptible.-Contestó Samuel desde el baño, incapaz de afrontar la confesión cara a cada.
Ja,ja,ja -rió ella desde la cama- Y hace un rato casi entras en cólera por mi masturbador, lo odiabas. Lo usaste y ahora el morbo fue tan grande que hasta has conseguido un orgasmo cerebral. He poseído tus neuronas y han explotado por la punta de tu polla- ja,ja,ja- seguía burlándose ella sin acabar de creer lo que había sucedido.
-Si , lo reconozco ha sido fascinante,- argumentó Samuel divertido, contagiado por el humor de Nuria- ya no podremos vivir sin el. Aprenderé a usarlo mejor y creo que a partir de ahora seremos tres en la cama.
-Samuel, nada puede sustituir tus embestidas y el placer de tu cuerpo dentro del mío. Pero no siempre estás dispuesto, será el auxiliar al que recurrir cuando las ganas te fallen.
- De acuerdo Nuria- mientras le dirigía la última mirada al falo de silicona pensó en que después de todo no estaba mal tener un compañero de maniobras.
Fin
2 comentarios:
Hola Techum, realmente sorprendido de ver tu blog, lo desconocia totalmente, me he llevado una grata sorpresa, no sabia de esa faceta tuya, escribes muy bien.
Bueno solo era para saludarte,
un saludo.
Holis hermano cuanto tiempo.
Gracias por tus comentarios. Ya ves me da por escribir.
ejejejejej...
Besos querido, pasate de vez en cuando a verme.
besos
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