Nos conocimos en los vientos dorados
de nuestra vida, que ironía ,cuando la
soledad nos cantaba en su melodía.
No diré que quise sentarme a escuchar
las palabras que despertaron el alma.
Pero al aceptarlas la primavera
colmó mi vida, en mis hermosos ojos
afloraron dos estrellas con destino.
Que comenzaron a mirar los colores
de los almendros en flor, de los olivos
en el olivar de Siles, de los ríos
que diseminan el brillo de los árboles.
Y canta mi alma una palmada y olé
me abrigo con las caricias y besos del
rumbo que me cedió el viento dorado.
de nuestra vida, que ironía ,cuando la
soledad nos cantaba en su melodía.
No diré que quise sentarme a escuchar
las palabras que despertaron el alma.
Pero al aceptarlas la primavera
colmó mi vida, en mis hermosos ojos
afloraron dos estrellas con destino.
Que comenzaron a mirar los colores
de los almendros en flor, de los olivos
en el olivar de Siles, de los ríos
que diseminan el brillo de los árboles.
Y canta mi alma una palmada y olé
me abrigo con las caricias y besos del
rumbo que me cedió el viento dorado.

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