martes, 4 de diciembre de 2007



Se feliz

Torrente de risas
nacían vaporosas
oreadas en almas
libres.

Sin prisas, pausadas,
corrían ilusas desconocedoras
de su destino por el río acaudalado
de la alegre ría.

Fueron transmutando
del cristalino puro
relejo del unísono latir
plácido, al verde esperanza
sediento por el cimiento
del último baile en Paris.

Perdida la calma
la incomprensión dueña,
se unió a la fiesta.

Sin ser convocada, corrió
río abajo en la barca,
atados a su color funesto
fuimos silenciados,
mirando a la nada,
atamos las palabras.

En la desembocadura
se quebró la barca,
nos parió en el azul oscuro
del inmenso del mar.

¡Mar salado!
¡Mar aguado!

De lágrimas dulces,
de lágrimas saladas,
hundiéndonos en ti, mar
abandonamos las ilusiones
estáticas.


Ahora mar triste mar...
¡Sálvame!

Sirena, serena seré...

¡Oh mar!

Devórame en tus entrañas,
Alíame a tus aguas tristes
solitarias.

¡Oh mar!
¡Rey mar salado!

Reseca mis besos
con salitre soleado.

Y cuando te canses de mi,
retórname a la orilla
renovada , vida viviré...

Cual botella llena
de esperanza novata...

¡Oh sí, viviré!


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