La sardina Martita
La sardina Martita está blanca. Sus
escamas están secas, su color azul decolorado. Se mira ante el
espejo y el temor la lleva a preguntar en voz alta a sus papas por el
cambio de vitalidad. Ella fue obediente e hizo todo junto con el
banco, siempre atenta a las órdenes de la supervivencia, comió lo
mismo que las otras y sin embargo la única que enfermó fue ella.
Tuvo cita pronto con el doctor, le dijo
muy serio: No sé si te salvarás, pero haré todo lo que pueda por
ayudarte. Tu enfermedad es muy grave, se llama cáncer.
Sorprendida por la noticia que
confirmaba su flojedad, no tira para atrás. No voy a llorar, seré
fuerte. Escucha con tristeza las voces de sus padres se les ha
hundido el mar. Aún así le aseguran que podrá con la enfermedad,
es un sol que no va a dejar de brillar.
El valor se ve en los ojos redondos y
inocentes de sardinita de corta edad. Me voy a salvar. No pensaré en
nada más. Todo lo que hasta ahora me parecía importante lo voy a
abandonar, tengo que centrarme en amar mucho a mis papás y creer que
existe un gran final para mi.
Cada mañana llena su cabecita de
canciones, flores, colores juegos y acertijos. No quiere pensar en
nada que sea oscuro. Tan absorta vive en el sueño de los cuentos
felices, que se viste de princesa con los trajes mas bellos. El
tratamiento médico casi se disuelve en las medicinas, esa parte es
como si la hubiera hecho desaparecer de su memoria. El dolor no
existe y se va cuando la bruja sale a bailar.
Durante meses de profundos cuidados, el
médico la felicita: Te has curado, me infundiste mucha confianza con
tu determinación, tu carácter alegre y tus ganas de vivir. Te
admiro pequeña sardinita te voy a colocar de reina de heroínas de
mi consulta. Te doy el premio a la fe en ti misma y la medalla a la
Vida.
Martita tiene la piel muy azul, se
sonroja. Sus hermosos ojos de algodón, expresan gratitud. No puede
reprimir saltar sobre el doctor y darle un fuerte abrazo. Sin su
ayuda no estaría de nuevo de color azul. La confianza vuelve a
reinar en el banco de sardinas.
El Mar está cubierto por deshechos de
plásticos, residuos tóxicos y demás barbaridades que son vertidas
sin control. Ignoran la vida aquellos que atentan con peligrosidad
contra el agua.
La lucha de la sardinita Martita es la
de muchos niños que tienen que enfrentarse a enfermedades terribles
desde su corta edad. Recibir todo el valor en vuestro camino que os
marcará como héroes y os dará una intensidad de vida que otros
jamás podrán ni imaginar. Sólo es un tropiezo que os hará más
fuertes que os crezcan las alas de la fe en la vida y que la suerte
sea el caballo que os haga vibrar.
Para los niños con cáncer con todo mi
reconocimiento.

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