martes, 16 de febrero de 2016

La sardina Martita

La sardina Martita


La sardina Martita está blanca. Sus escamas están secas, su color azul decolorado. Se mira ante el espejo y el temor la lleva a preguntar en voz alta a sus papas por el cambio de vitalidad. Ella fue obediente e hizo todo junto con el banco, siempre atenta a las órdenes de la supervivencia, comió lo mismo que las otras y sin embargo la única que enfermó fue ella.

Tuvo cita pronto con el doctor, le dijo muy serio: No sé si te salvarás, pero haré todo lo que pueda por ayudarte. Tu enfermedad es muy grave, se llama cáncer.

Sorprendida por la noticia que confirmaba su flojedad, no tira para atrás. No voy a llorar, seré fuerte. Escucha con tristeza las voces de sus padres se les ha hundido el mar. Aún así le aseguran que podrá con la enfermedad, es un sol que no va a dejar de brillar.

El valor se ve en los ojos redondos y inocentes de sardinita de corta edad. Me voy a salvar. No pensaré en nada más. Todo lo que hasta ahora me parecía importante lo voy a abandonar, tengo que centrarme en amar mucho a mis papás y creer que existe un gran final para mi.

Cada mañana llena su cabecita de canciones, flores, colores juegos y acertijos. No quiere pensar en nada que sea oscuro. Tan absorta vive en el sueño de los cuentos felices, que se viste de princesa con los trajes mas bellos. El tratamiento médico casi se disuelve en las medicinas, esa parte es como si la hubiera hecho desaparecer de su memoria. El dolor no existe y se va cuando la bruja sale a bailar.

Durante meses de profundos cuidados, el médico la felicita: Te has curado, me infundiste mucha confianza con tu determinación, tu carácter alegre y tus ganas de vivir. Te admiro pequeña sardinita te voy a colocar de reina de heroínas de mi consulta. Te doy el premio a la fe en ti misma y la medalla a la Vida.

Martita tiene la piel muy azul, se sonroja. Sus hermosos ojos de algodón, expresan gratitud. No puede reprimir saltar sobre el doctor y darle un fuerte abrazo. Sin su ayuda no estaría de nuevo de color azul. La confianza vuelve a reinar en el banco de sardinas.

El Mar está cubierto por deshechos de plásticos, residuos tóxicos y demás barbaridades que son vertidas sin control. Ignoran la vida aquellos que atentan con peligrosidad contra el agua.

La lucha de la sardinita Martita es la de muchos niños que tienen que enfrentarse a enfermedades terribles desde su corta edad. Recibir todo el valor en vuestro camino que os marcará como héroes y os dará una intensidad de vida que otros jamás podrán ni imaginar. Sólo es un tropiezo que os hará más fuertes que os crezcan las alas de la fe en la vida y que la suerte sea el caballo que os haga vibrar.


Para los niños con cáncer con todo mi reconocimiento.

No hay comentarios: