Ella estaba como siempre diciéndole mil cosas que no le gustaban y él impertérrito aguantando el temporal. Caty llevaba una semana sin tener relaciones sexuales y estaba a punto de estallar. Tony lo sabía, por eso callaba no quería contrariarla, estaba cansado, era domingo y estaba dispuesto a darle salida a su ímpetu sexual.
Fueron a la habitación ella acababa de darse un baño a pesar de estar duchada de la noche anterior. Tony lo agradecía ese exceso de higiene, le encantaba oler su piel fresca y con sabor a flores. Le agradaba el olor de su mujer, era algo que lo enloquecía , la sensación era como perderse en el aroma intenso de mil flores sin que se pudiera diferenciar una esencia más poderosa sobre otra.
Ella llevaba sólo un camisón azul y unas preciosas braguitas azules con estampaciones de florecillas. Él se acercó y la besó con dominio mientras sus manos bajaban los tirantes del camión. Ahora su boca chupaba y mordisqueaba los pezones, mientras las manos levantaban el camisón y hacían caer su ropa intima dejando al descubierto su zona sexual de bello púbico triangular recortado..
La fue llevando hacia la cama en suave baile, en el que su pene se frotaba y se endurecía contra el sexo de ella. La recostó sobre la cama, se agachó en cuclillas y posó ambos pies de ella sobre sus hombros, la hizo descender y se dedicó al juego erótico de excitar sus partes intimas con los dedos y lengua. Tras varios minutos, en el que ella era incapaz de alcanzar el orgasmo ya que no terminaba de cogerle el ritmo, le recomendó usar un juguete sexual.
Tony puso mala cara. Como odiaba a aquel “Pepe y Pepa” artilugio comprado por Caty en una tienda erótica. Sentía que le quitaba el trabajo de satisfacer a su mujer, pero viendo que ella no llegaba al clímax, obedeció porque no deseaba contrariarla más, sino que disfrutara junto a él.
Le costó introducir el aparato a pilas rotatorio en el interior de la vagina. Lo hacía con un sentimiento punzante de ser traicionado a conciencia por un pene de silicona cabrón. Se quedó mirándola con cierta preocupación, ella soltó una carcajada enorme y le invitó a quitarse la ropa. Ella lo observaba juguetona y libida , el finalmente dejó al descubierto su pene a media erección, ella lo miró golosa y le dijo sube a aquí. Y mientras el consolador era manejado por Caty con maestría, Tony se sentó sobre ella a la altura de los hombros.
Su pene semi erecto era engullido y lamido con pasión por los labios complacientes de Caty, le excitaba muchísimo lamer los órganos sexuales de Tony, mientras disfrutaba con deleite del embiste de su juguete. Él la miraba a los ojos, mientras su falo recibía los besos y succiones más delicados y entregados. La veía excitada, laboriosa, contenta, dándole un placer enorme y sus prejuicios se esfumaron, se volvió a ver la función del consolador y se quedó contrariado ,verlo moverse dentro de la vagina le excitó aún más. Quiso ayudarla y mientras el aparato era introducido y sacado por Caty, él con sus dedos frotaba su clítoris con un ritmo enérgico.
A los pocos minutos, ella estalló en un tremendo orgasmo. Apagó el aparato a pilas lo sacó de su interior y teniendo a su hombre duro y recto insinuó que era el momento perfecto . Le puso un anillo vibrador de silicona que acaba de comprar y sin más preámbulos lo encendió, dándole al botoncito, aquello comenzó a moverse. La función era novedosa para ambos, sentían la vibración, cada vez que el aparato rozaba el clítoris de Caty ella se excitaba aún más.
Tony la poseyó con su polla durísima y el gusto producido por la vibración de aquel sencillo artilugio le hizo alcanzar al poco rato un segundo orgasmo a Caty. Tony notó que aquello le hacía aguantar un poco más y darle más placer a su mujer y por segunda vez sus ideas previas fueron derribadas. No le gustaba usar aparatos eróticos.
Al finalizar Tony quedo pensativo agradeciendo a Pepe y Pepa el trabajo realizado . Ya que había recibido un sexo oral impresionante mientras su mujer disfrutaba a tope con el sencillo masturbador.
Tony que dices ahora de mi juguete-Preguntó con voz felizmente relajada Caty-
Que tendré siempre pilas para el cariño, a partir de ahora seremos tres en la cama- Respondió él irónico y reflexivo, pero sé que el funcionará sólo cuando yo le mande y me apetezca tener tus labios en otro sitio eh-
Claro que sí, tu mandas Tony, si me das siempre el mismo placer sumisa sin voluntad soy para ti amor- Replicó Caty más amorosa que nunca mientras se abrazaba a él mirándolo ardiente a los ojos-
Perfecto, mientras decía esto volvió a coger a Pepe y a comenzar...
Fueron a la habitación ella acababa de darse un baño a pesar de estar duchada de la noche anterior. Tony lo agradecía ese exceso de higiene, le encantaba oler su piel fresca y con sabor a flores. Le agradaba el olor de su mujer, era algo que lo enloquecía , la sensación era como perderse en el aroma intenso de mil flores sin que se pudiera diferenciar una esencia más poderosa sobre otra.
Ella llevaba sólo un camisón azul y unas preciosas braguitas azules con estampaciones de florecillas. Él se acercó y la besó con dominio mientras sus manos bajaban los tirantes del camión. Ahora su boca chupaba y mordisqueaba los pezones, mientras las manos levantaban el camisón y hacían caer su ropa intima dejando al descubierto su zona sexual de bello púbico triangular recortado..
La fue llevando hacia la cama en suave baile, en el que su pene se frotaba y se endurecía contra el sexo de ella. La recostó sobre la cama, se agachó en cuclillas y posó ambos pies de ella sobre sus hombros, la hizo descender y se dedicó al juego erótico de excitar sus partes intimas con los dedos y lengua. Tras varios minutos, en el que ella era incapaz de alcanzar el orgasmo ya que no terminaba de cogerle el ritmo, le recomendó usar un juguete sexual.
Tony puso mala cara. Como odiaba a aquel “Pepe y Pepa” artilugio comprado por Caty en una tienda erótica. Sentía que le quitaba el trabajo de satisfacer a su mujer, pero viendo que ella no llegaba al clímax, obedeció porque no deseaba contrariarla más, sino que disfrutara junto a él.
Le costó introducir el aparato a pilas rotatorio en el interior de la vagina. Lo hacía con un sentimiento punzante de ser traicionado a conciencia por un pene de silicona cabrón. Se quedó mirándola con cierta preocupación, ella soltó una carcajada enorme y le invitó a quitarse la ropa. Ella lo observaba juguetona y libida , el finalmente dejó al descubierto su pene a media erección, ella lo miró golosa y le dijo sube a aquí. Y mientras el consolador era manejado por Caty con maestría, Tony se sentó sobre ella a la altura de los hombros.
Su pene semi erecto era engullido y lamido con pasión por los labios complacientes de Caty, le excitaba muchísimo lamer los órganos sexuales de Tony, mientras disfrutaba con deleite del embiste de su juguete. Él la miraba a los ojos, mientras su falo recibía los besos y succiones más delicados y entregados. La veía excitada, laboriosa, contenta, dándole un placer enorme y sus prejuicios se esfumaron, se volvió a ver la función del consolador y se quedó contrariado ,verlo moverse dentro de la vagina le excitó aún más. Quiso ayudarla y mientras el aparato era introducido y sacado por Caty, él con sus dedos frotaba su clítoris con un ritmo enérgico.
A los pocos minutos, ella estalló en un tremendo orgasmo. Apagó el aparato a pilas lo sacó de su interior y teniendo a su hombre duro y recto insinuó que era el momento perfecto . Le puso un anillo vibrador de silicona que acaba de comprar y sin más preámbulos lo encendió, dándole al botoncito, aquello comenzó a moverse. La función era novedosa para ambos, sentían la vibración, cada vez que el aparato rozaba el clítoris de Caty ella se excitaba aún más.
Tony la poseyó con su polla durísima y el gusto producido por la vibración de aquel sencillo artilugio le hizo alcanzar al poco rato un segundo orgasmo a Caty. Tony notó que aquello le hacía aguantar un poco más y darle más placer a su mujer y por segunda vez sus ideas previas fueron derribadas. No le gustaba usar aparatos eróticos.
Al finalizar Tony quedo pensativo agradeciendo a Pepe y Pepa el trabajo realizado . Ya que había recibido un sexo oral impresionante mientras su mujer disfrutaba a tope con el sencillo masturbador.
Tony que dices ahora de mi juguete-Preguntó con voz felizmente relajada Caty-
Que tendré siempre pilas para el cariño, a partir de ahora seremos tres en la cama- Respondió él irónico y reflexivo, pero sé que el funcionará sólo cuando yo le mande y me apetezca tener tus labios en otro sitio eh-
Claro que sí, tu mandas Tony, si me das siempre el mismo placer sumisa sin voluntad soy para ti amor- Replicó Caty más amorosa que nunca mientras se abrazaba a él mirándolo ardiente a los ojos-
Perfecto, mientras decía esto volvió a coger a Pepe y a comenzar...
Fin
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