Estrella era feliz antes de que un turbio episodio la sacudiera con la fuerza de un ciclón y le dejara el alma enervada y brava, sedienta de amores pasionales. Su gran amor y compañero durante años Juan ,ya no significaba más que el aroma rancio de un amor consumido y consumado por le desgaste de la rutina y el abandono.
En un tiempo muerto donde Juan se confió y pensó que Estrella era suya por derecho para siempre la perdió, ella se fue alejando sin querer, suplicaba una atención, un mimo que no llegó nunca, una noche de pasión donde ser rescatada de aquella atracción fatal que sentía por si compañero de trabajo. Pero la ignorancia de su amado esposo, la soledad y el rejuvenecimiento que estaba experimentando desde que Jose entró en la vida apagaron en su corazón cualquier muralla de fidelidad y una noche cayó en los brazos de su nuevo amor; Jose.
La diferencia al ser tomada por Jose la llenó de temor, insensibilidad y su corazón recibió un impacto de quererse morir en ese instante. Era ajena al placer, no experimentaba ninguna sensación de liberación de emociones, a pesar de que se esforzó por disfrutar de la situación, en su mente flotaba el remordimiento de lo que estaba sucediendo, llevaba mucho tiempo sin tener sexo y sin embargo fue incapaz de sentir un orgasmo.
Mientras Jose le hacia el amor, ella esperaba recibir caricias dulces y amorosas . Pero no estaba con Juan. No hubo dulzura solo sexo, duro y carente de amor.
Ocurrió una sola noche. Pero Estrella puso fin a la relación con su marido, incapaz de fingir que no había sucedido nada, no le contó que estuvo con otro hombre para no herirlo., pero al plantearle el divorcio una sombra de duda quedó plasmada sobre el corazón de Juan como una puñalada, incapaz de preguntar por la verdad de ese fin, se limitó a aceptar la ruptura.
El divorcio fue inminente. No hubo luchas, se despidieron sin palabras duras, como amigos que ven que el secreto de una traición sin definir los aleja. A partir de entonces ella para tapar su soledad y su maldito egoísmo sexual, se entregó a una vida de lujuria y amantes fríos sin recuerdos.
Atormentada por su error, consciente del amor que sentía por su marido, al que había olvidado entregándose en los brazos apasionados de otro hombre una noche en la que intentó recuperar la pasión perdida y en la que sólo encontró vacío, se dedicó a seducir varones que buscaban la belleza y juventud de su cuerpo atractivo. Ninguno era capaz de hacerla sentir algo, siempre se despedía dejándolos con cierta insatisfacción por no ser capaces de satisfacerla sexualmente. Tenía ya fama de mujer devoradora de hombres de alma petrificada en la frivolidad.
Y en las noches en las que la soledad la acompañaba, su corazón se descongelaba para recordar a Juan. El único hombre que la había abrazado con pasión sin desear utilizarla para satisfacerse. Aún recordaba cuando se despertaba y lo encontraba en el rellano de la puerta mirándola con ojos enamorados mientras dormía, todavía vivía del recuerdo de los abrazos y besos que recibió de su único amor.
Cuanto le había dolido perder el amor de su marido por su necesidad sexual. Ahora su cuerpo la traicionaba, era incapaz de sentir deseo por ningún hombre aunque aceptara las compañías masculinas y la poseyeran, ella estaba en otra dimensión. Estaba junto a Juan siempre fiel a él, en el silencio de su amor atormentado.
Tuvo que alejarse , para darse cuenta que necesitaba esos mimos, esa dedicación exclusiva que él le daba. El sexo nunca fue espléndido en su matrimonio, pero lo suplió el amor y la fidelidad del corazón de un esposo que vivía perpetuamente enamorado.
Pasados unos meses desde la ruptura en la que Juan se mantuvo alejado y solo, sin compañías femeninas ya que su cuerpo no deseaba ninguna mujer, el destino los hizo coincidir en un centro comercial, al principio ambos dudaron si saludarse con un apretón de manos o un beso, pudo más el amor y quemando el último cartucho de esperanza Juan se quedó desnudo ante Estrella, le propuso volver, que no le importaban los amantes, soñaba con ella y si no volvían juntos se convertiría en un hombre muerto y solitario.
Estrella quiso huir de un rencuentro, pero al tocarla Juan todo su cuerpo se erizó. Amaba a ex marido, más de lo que hubiera deseado, no lo dudó y le dijo que sí, que aún les quedaba una oportunidad.
El retorno fue sincero. No hubo tensiones, ni recriminaciones por la vida licenciosa que había llevado Estrella. Juan era conciente de que era un pésimo amante, de que su preciada mujer era bella, potente sexualmente y que necesitaba mucha lujuria. Se dedicó en esmero en convertirse en lo que ella necesitaba.
Mientras Estrella cruzaba los dedos y esperaba no sucumbir de nuevo al apetito sexual de querer otros brazos varoniles. Cada vez que una tentación se cruzaba en su camino trataba de eliminarla recordando los besos y el amor sincero de un hombre que sin duda la amaba más allá de la cordura.
Y se hizo así misma la promesa de mantener lealtad ante el alma de un hombre bueno, no alejándolo nunca más de sí por lo que lo necesitaba y rompiendo con todos aquellos que le prometían sexo frenético sin amor, Juan era el hombre que siempre había necesitado, de nuevo miraba por ella y ese esfuerzo que él hacía sería recompensado con una amor fiel y duradero.
Ambos habían escarmentado de la experiencia de romper su amor. El momento más amargo de sus vidas . Cuando la compenetración y el amor es verdadero, sobrevive a cualquier error, escribieron sobre el diario de sus vidas con tinta verde, la luz de la esperanza para que fuera una verdad eterna en el destino de sus días.
En un tiempo muerto donde Juan se confió y pensó que Estrella era suya por derecho para siempre la perdió, ella se fue alejando sin querer, suplicaba una atención, un mimo que no llegó nunca, una noche de pasión donde ser rescatada de aquella atracción fatal que sentía por si compañero de trabajo. Pero la ignorancia de su amado esposo, la soledad y el rejuvenecimiento que estaba experimentando desde que Jose entró en la vida apagaron en su corazón cualquier muralla de fidelidad y una noche cayó en los brazos de su nuevo amor; Jose.
La diferencia al ser tomada por Jose la llenó de temor, insensibilidad y su corazón recibió un impacto de quererse morir en ese instante. Era ajena al placer, no experimentaba ninguna sensación de liberación de emociones, a pesar de que se esforzó por disfrutar de la situación, en su mente flotaba el remordimiento de lo que estaba sucediendo, llevaba mucho tiempo sin tener sexo y sin embargo fue incapaz de sentir un orgasmo.
Mientras Jose le hacia el amor, ella esperaba recibir caricias dulces y amorosas . Pero no estaba con Juan. No hubo dulzura solo sexo, duro y carente de amor.
Ocurrió una sola noche. Pero Estrella puso fin a la relación con su marido, incapaz de fingir que no había sucedido nada, no le contó que estuvo con otro hombre para no herirlo., pero al plantearle el divorcio una sombra de duda quedó plasmada sobre el corazón de Juan como una puñalada, incapaz de preguntar por la verdad de ese fin, se limitó a aceptar la ruptura.
El divorcio fue inminente. No hubo luchas, se despidieron sin palabras duras, como amigos que ven que el secreto de una traición sin definir los aleja. A partir de entonces ella para tapar su soledad y su maldito egoísmo sexual, se entregó a una vida de lujuria y amantes fríos sin recuerdos.
Atormentada por su error, consciente del amor que sentía por su marido, al que había olvidado entregándose en los brazos apasionados de otro hombre una noche en la que intentó recuperar la pasión perdida y en la que sólo encontró vacío, se dedicó a seducir varones que buscaban la belleza y juventud de su cuerpo atractivo. Ninguno era capaz de hacerla sentir algo, siempre se despedía dejándolos con cierta insatisfacción por no ser capaces de satisfacerla sexualmente. Tenía ya fama de mujer devoradora de hombres de alma petrificada en la frivolidad.
Y en las noches en las que la soledad la acompañaba, su corazón se descongelaba para recordar a Juan. El único hombre que la había abrazado con pasión sin desear utilizarla para satisfacerse. Aún recordaba cuando se despertaba y lo encontraba en el rellano de la puerta mirándola con ojos enamorados mientras dormía, todavía vivía del recuerdo de los abrazos y besos que recibió de su único amor.
Cuanto le había dolido perder el amor de su marido por su necesidad sexual. Ahora su cuerpo la traicionaba, era incapaz de sentir deseo por ningún hombre aunque aceptara las compañías masculinas y la poseyeran, ella estaba en otra dimensión. Estaba junto a Juan siempre fiel a él, en el silencio de su amor atormentado.
Tuvo que alejarse , para darse cuenta que necesitaba esos mimos, esa dedicación exclusiva que él le daba. El sexo nunca fue espléndido en su matrimonio, pero lo suplió el amor y la fidelidad del corazón de un esposo que vivía perpetuamente enamorado.
Pasados unos meses desde la ruptura en la que Juan se mantuvo alejado y solo, sin compañías femeninas ya que su cuerpo no deseaba ninguna mujer, el destino los hizo coincidir en un centro comercial, al principio ambos dudaron si saludarse con un apretón de manos o un beso, pudo más el amor y quemando el último cartucho de esperanza Juan se quedó desnudo ante Estrella, le propuso volver, que no le importaban los amantes, soñaba con ella y si no volvían juntos se convertiría en un hombre muerto y solitario.
Estrella quiso huir de un rencuentro, pero al tocarla Juan todo su cuerpo se erizó. Amaba a ex marido, más de lo que hubiera deseado, no lo dudó y le dijo que sí, que aún les quedaba una oportunidad.
El retorno fue sincero. No hubo tensiones, ni recriminaciones por la vida licenciosa que había llevado Estrella. Juan era conciente de que era un pésimo amante, de que su preciada mujer era bella, potente sexualmente y que necesitaba mucha lujuria. Se dedicó en esmero en convertirse en lo que ella necesitaba.
Mientras Estrella cruzaba los dedos y esperaba no sucumbir de nuevo al apetito sexual de querer otros brazos varoniles. Cada vez que una tentación se cruzaba en su camino trataba de eliminarla recordando los besos y el amor sincero de un hombre que sin duda la amaba más allá de la cordura.
Y se hizo así misma la promesa de mantener lealtad ante el alma de un hombre bueno, no alejándolo nunca más de sí por lo que lo necesitaba y rompiendo con todos aquellos que le prometían sexo frenético sin amor, Juan era el hombre que siempre había necesitado, de nuevo miraba por ella y ese esfuerzo que él hacía sería recompensado con una amor fiel y duradero.
Ambos habían escarmentado de la experiencia de romper su amor. El momento más amargo de sus vidas . Cuando la compenetración y el amor es verdadero, sobrevive a cualquier error, escribieron sobre el diario de sus vidas con tinta verde, la luz de la esperanza para que fuera una verdad eterna en el destino de sus días.
FIN
1 comentario:
Sin duda posees una cualidad innata para el arte, tal como he visto en tus fotografias y relatos. Sigue practicando, Techum, a pesar de que no corrigas. Te aseguro que eres muy buena escritora, y que algún dia se verá recompensado tu talento. Tal vez peques de melodramática, pero supongo que tus sentimientos necesitan ese medio para expresarte. Prueba quizás un poco de ironía, permítete jugar con la mente al que puede ser en vez de al que hubiera podido ser. Reinventate de nuevo. Se la matahari en una guerra de sexos donde no exista más compasión que lamerte las botas. Date todos los caprichos que quieras. Porque si no lo haces, yo te enseñaré a hacerlo.
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